Un espacio de viajes entre la música y palabras

Es que una vez más la música es la responsable

domingo, 24 de julio de 2011

Mac en la lluvia

El tamaño de las letras indica quien es la estrella
Parte de la carrerita con las calles a reventar, es sábado en Donostia!!
Fin de la carrera desde el Kursaal (por cierto, qué maravilla de edificio, Moneo es un genio y ahí también lo demuestra, la audición perfecta, el diseño adecuado,accesos lógicos, todo muy bien), llegamos a la Plaza Trinidad (la trini) y la mayoría de asientos ya están ocupados, era previsible. Encontramos un par en un buen sitio, algo alejados pero no importa, quedan algunos minutos para el inicio y por megafonía nos anuncian un cambio en el programa (instante de pánico y una voz interior que me dice: estaba saliendo todo demasiado bien), no pasa nada, sólo es un cambio en el orden de actuación, el recital incluye dos conciertos y John irá en primer lugar en vez de tocar después de los Soul Bop. Perfecto, estamos aquí para oir al inglés y nos lo ponen en primer lugar.
Los primeros minutos de John McLaughlin hicieron persistir la voz lúgubre que exigía momentos "normales" entre tanto tiempo extraordinario, la banda sonaba flojito, el repertorio del último trabajo de la Fourth Dimension exige mucho pulso en las tablas y no acababa de arrancar, muy bonito y todo eso pero con falta de profundidad.
La banda se lo va creyendo, el de los focos es John
El To the One es un homenaje de Mc a John Coltrane y contiene un tema lento, un poco "santanero" Special Beings y con su arranque pasaron dos cosas, una muy buena, la banda se puso las pilas y tras la estela de los punteos de esa guitarra mágica empezaron a sonar como saben y deben, la segunda es que el sirimiri se hizo lluvia. Carlos y yo ni nos inmutamos (bueno él se empeña en que nos resguardemos los dos bajo su "campera" y yo le mando a freir espárragos, hoy mojarse ya no es peligro, contando con el periodo de veinticuatro horas de incubación, dato personal mío que no es necesario contrastar, me puedo poner malo sin perderme ningún concierto), vemos que alguna gente se levanta y una "morocha" de nuestra fila al pasar nos dice que no nos pensemos que se va, que va por el impermeable. Bueno, yo le digo a Carlos que si hay desbandada pillaremos mejor sitio, pero qué dices!! esto es donostia y aquí viven bajo el agua con total naturalidad, en eso que nos enteramos que la organización reparte impermeables de plástico y Carlos va a por un par, la "morocha" vuelve y me regala uno y con los dos que trae Carlos podemos proveer a un tipo que se esta quedando pollito.
Todos pertrechados y sin inmutarse, al fondo la pantalla de la ladera de la montaña que cierra la plaza con frases de músicos de jazz (claro!)
La chica comenta (digamos que se llama Miren) que ya ha parado y que mientras ella no se quite el impermeable no vuelve a llover, Miren profeta, mi impermeable aún está en su bolsita sin usar, la noche se sirimira a ratos pero no vuelve a llover. Mientras tanto lo importante sucede, la 4th está en apogeo y de nuevo parece que todo va a salir perfecto, el escenario es precioso, en la trini es donde se han celebrado desde siempre los festivales de jazz de la ciudad, y la música fluye a chorro sobre nosotros, felicidad absoluta. Surge una posibilidad apasionante, han aparecido en un fondo del escenario Chick Corea y Stanley Clarke.... Tocarán???? La perspectiva es alucinante y posible, Clarke ha sido bajista con Mc y Chick compartió banda con el cuando estaban con Davis. Pero no, se limitan a estar allí disfrutando de la música, John les menciona en un momento agradeciéndoles la visita y cuando termina el concierto (a los 60 minutos exactos les tenemoss que pedir el único bis que ofrecerán) queda claro que lo venían a buscar para irse juntos.
Este es el gran Bill Evans, el pianista del primer quinteto de Davis, nada que ver con el Bill Evans saxo del próximo conccierto

Este sale en la pantalla y en el escenario

Creo que Gordon no se refiere al nombre del blog pero se agradece de todas maneras
El concierto ha finalizado y nos quedamos algo frustrados por la brevedad, toca esperar para ver que ofrecen los Soul Bop.

Chick, ese genial equilibrista

La cara es dudosa pero el animo estaba pleno

Primera vista del escenario

Sentado en el escenario a dos metros de nuestras localidades
 El equilibrio es una constante en la figura de Corea, es un tipo sin mucha presencia física, sonriente siempre, que destila un vivir pausado pero de notable intensidad, equilibrio en las soberbias composiciones, en el protagonismo de la banda (qué pedazo de banda!!!!), equilibrio entre la electricidad y la acúsica, en el repertorio, desgrana su discografía picoteando en temas de todas las épocas. Me transmite, nos transmite, tanta fuerza serena compartir su música que nos sentimos en el equilibrio del filo, no moverse ni casi respirar para no perder el sitio que nos ha construido.
La banda haciendo lo que saben bien

Recapitulo un poco para intentar (misión imposible) transmitir lo que fue el concierto de los RTF IV (es la cuarta formación con ese nombre Return To Forever), llegamos al Kursaal sin apuros, los asientos numerados, en segunda fila!!!, nos garantizaban la ubicación. Nos acomodamos, visión perfecta, la batería de Lenny White la tenemos a unos escasos cinco metros y los pianos de Corea no más de diez. Los RTF actuales son cinco músicos, Corea, White, el gran gran (por músico y por los dos metros que mide) bajista Stanley Clarke, el virtuoso violín de Jean Luc Ponty (un tipo que ha tocado con Davis, Zappa, McLaughlin, Weather Report...) y el guitarra Frank Gambale, muy correcto pero en claro escalafón inferior al resto de la banda. Se presentan con un par de minutos de retraso y tras la ovación de bienvenida empiezan a hacernos viajar, de nuevo un viaje, y la RTF nos lleva muy, muy arriba, al lugar donde la música es un vergel de color, belleza y goce. Es tal el impacto que se diría que estamos en un concierto de clásica, nadie habla, nadie se mueve (el seguimiento del ritmo con cabezas y piernas no cuenta), nadie hace nada que no sea disfrutar y ser arrastrado por las cadencias de los temas. El jueves comentaba la sección rímica de los Benda, suscribo todo lo que dije porque son geniales, pero esta es La sección rítmica del festival, lo de Clarke y White es de escándalo, hasta yo me atrevería a rasgar una guitarra arropado por ese ritmo perfecto, cambiante, intenso.
Clarke marcando ritmo a sus colegas

Momento de arco y sonido profundo
 Clarke está en el centro de la formación y desde alli nos golpea el estómago con sus sonidos, golpea, rasga, acaricia, pellizca, frota.. no deja a las cuerdas descansar ni un instante, ua sea alguno de los bajos eléctricos o el contrabajo los hace sonar de mil maneras y todas geniales, es el mejor bajista que yo he visto y como no es la primera vez que lo disfruto tan sólo lo constato, con su infinita técnica podría caer en la tentación (error terrible que me ha amargado algunos conciertos a lo largo de mi vida) de recrearse en el virtuosismo (hay críticos, ha de haber de todo dicen, que sostienen que es un poco exhibicionista, allá ellos) y en la búsqueda del asombro del público, pero Stanley no es así, su genio le lleva a tener siempre presente que la misión de un bajo es ser el alma del ritmo de una banda y en todo momento mantiene su rol llevando a sus compañeros hasta donde ellos quieran ir (y os aseguro que es tan lejos que nos costó volver a la tierra).
Estos son mis poderes, fiereza e intensidad
Su colega White (llevan media vida juntos de forma más o menos intermitente) es la energía hecha palos, si la actitud de Clarke es de una permanente sonrisa ancha, la del batería es de una contundencia fiera, precisa y vital como un metrónomo salvaje. Golpea tanto y tan bien, sin alardes (en eso son almas gemelas ambos) pero llenando de sonidos constantes el fondo de la música. El afortunado de Carlos consiguió que en un momento del inicio le chocara las manos!!!!, no me avisó y no pude hacer la foto pero white se bajó del escenario y palmeó la mano de mi amigo!!!! toma ya. (no sé cuando se la volverá a lavar o qué). La parejita nutrió y nutrió a la banda y bajo su dominio los largos temas (en más de dos horas no tocarían más de ocho) se sucedieron (tengo que confesar que nos tuvimos que ir antes del último bis porque en la "trini" nos esperaba McLaughlin y allí no era numerada).
Lirismo de Mediterranean bajo la dirección de Corea
Chick Corea, el pianista, salió al escenario a los pocos instantes de que hubieran anunciado por megafonía que estaban prohibidas las fotos con flash y lo primero que hizo fue sacar una cámara del bolsillo y hacer una foto del público, sonriente, feliz de estar allí.
No sólo hizo fotos al público sino que interrumpió a Clarke mientras charlaba con una foto
Luego se dedicó a tocar y tocar, alternando su clásico Yamaha eléctrico, que tanto impresionó a Davis en aquellos primeros años del jazz fussion, con un magnífico piano de cola, en cuanto los de la mesa le hicieron caso y le pusieron el volumen adecuado lo pudimos disfrutar sin freno. Dirigiendo la banda desde su lado y admirando a sus compañeros cuando hacían los solos, él fue el primero de los cuatro "cracks" que charló un poco con el público (también equilibrio en el protagonismo dicharachero) y todo lo que hizo fue magnífico. Ponty hizo de Ponty, que es una cosa que sabe hacer muy bien, desde el violín eléctrico nos deleitó con su lirismo sabio y la banda le hizo un hueco a su tema Rennassaince, que no es de mis preferidos (como compositor nunca me ha parecido muy allá) pero que con la versión que realizaron los RTF sonó de miedo. Dos momentos álgidos de una velada en la cima: The Romatic Warrior y Spain, en este caso si pertenecen a mis temas favoritos y los desplegaron con todo el talento que tienen.
El resumen del concierto lo hizo de forma soberbia Clarke, nos dijo que ellos no eran una "boy band" en alusión a la música pachucha que puebla los escenarios en USA (y aquí Stanley y aquí) sino que eran una "man band", la bande un hombre equilibrado y genial como pocos (lo último es mío claro).
Carrera hacia la "trini" que no pillaremos asiento en condiciones.

Pateando Donostia

El día despertó temprano, siete y poco, tapado como niña del opus en la playa, pero despertó bien, la cabeza bien acondicionada y los dedos dispuestos, mientras Carlos dormía entre sus ronquidos habituales, con añadido de unos itermitentes despertares que mantenían una constante letanía: un ojo abierto y un farfullado: Todo bien?, sí Carlos todo bien.
Unas horillas por delante antes de la música, siempre la música, y cuando la mañana se puso a tiro la diseñamos consensuadamente, a saber, un viaje al súper por wolls para el tiempo de pensión y una vuelta por el puerto para llegar a la hora de la comida de forma suave, todo suave. Acabé de poner las fotos en el blog y nos pusimos en marcha, andares de charla, andares de ojos sedientos, andares de turisteo alegre.
Un rato de casco viejo, pasamos por la plaza de la constitución y nos paramos a averiguar el motivo de que todos los balcones que dan a la plaza estén numerados, resulta que en el diecinueve hacían encierros y los balcones eran los palcos para contemplar la fiesta, nos gusta la explicación y seguimos paseo.
La preciosa arcada de la entrada de la Biblioteca municipal en la "consti"

Aquí ya sabíamos el motivo de los números, la Plaza de la Constitución aún no ha cogido todo el ambiente pero ya estaban las terrazas nutridas

En el puerto nos paramos a admirar un espectacular Packard que espera a los novios y charlamos un poco con su feliz propietario (la cara de satisfacción al ver nuestra actitud reverencial es notoria), comentamos algunas características del coche, un ocho cilindros en línea que consume más que un pamplonica en sanfermines y aprovechamos para solventar una duda que planteó Carlos en los días previos al viaje: Es Donosti? Donostia? Ambas?. El tipo nos aclara que el nombre es Donostia y que Donosti es una forma local de referirse, es del habla. A partir de ahora escribiré Donostia.
Por la tontería de que no se viera el horrendo ramo tapo casi todo el Packard (estos fotógrafos aficionados...)

Seguimos paseo hasta el puerto, seguimos más allá del Aquarium, le cuento a Carlos la visita que María, Carla, Marcel y yo hace ya unos añitos, y nos llegamos hasta la escultura de Oteiza, la réplica de la "Construcción vacía" que comparte entrada con el peine del viento al otro lado de la bahía que forma la concha.
No tien la magia del peine pero es una muy buena excusa para dar un hermoso paseo

Pasamos por delante del ayuntamiento, Tengo que hacer una foto!!!! Txapela no sólo retiró la foto del rey cuando tomó posesión del cargo (de esto la prensa nacional hizo todo el ruido que pudo), también ha colgado la pancarta que se ve en la foto y ha mantenido la bandera española que tantos quebraderos de cabeza le produjo a Odón, a ver si va a ser mejor de lo que parecía este alcalde.
El testimonio gráfico de lo narrado, ahí están el cartel y la bandera.

Después del paseo la misión era sencilla, encontrar un lugar para hacer una comida que tuviera la etiqueta de "comida de olla", hemos pasado por decenas de locales con menús y algunos nos han tentado, pero la elección ha estado clara cuando andábamos la calle Fermín Calbetón, en pleno casco viejo, nos topamos con Casa Tiburcio y nuestras dudas se han esfumado, el lugar era este y no hay más que hablar. Preguntamos si hay que reservar y el amable donostiarra de la puerta, que fuma como todos los que fumamos en jornada laboral, en la puerta y gracias, nos deja claro que para la una no tien sentido reservar, nos presentamos y punto; como son las doce resolvemos en hacer la compra del súper, unas wolls y poca cosa más, llevarlas a la pensión y volvernos sobre esa hora. A la una y cinco entramos en lo de Tiburcio y el comedor es sólo para nosotros, tres damas a nuestro servicio (dos huríes magrebís y una lugareña que no acepta salir fotografiada) y un menú que no ofrece demasiadas dudas, hay pochas para mí (la duda frente a los langostinos me la resuelve de un plumazo mi camarera favorita: los langostinos son, bueno ya sabes, langostinos, pero las potxas están muy buenas) y una lubinita a la plancha de segundo.
Qué bien que estuvimos atendidos!!!!

Esperando que las potxas estuvieran a una temperatura asumible

Detalle de la bonita claraboya con Carlos en primer plano intentando hacer como si nada :)

Carlos lo tiene claro, pastel de pescado y un rape al no sé qué, tan claro lo tiene que cuando nos toman el pedido pide el el pastel y una ventresca de atún (qué constante es mi niño!), regado con un blanquito de Rueda bien fresquito y las sonrisas de las camareras (ver foto), lo único que no acaba de salir perfecto es el Rueda, se acaba en el primer plato y nos obliga a pedir recambio. Hemos comido de puta madre, tanto es el nivel que me he comido las pochas con cuchara (si María, así es, yo también estoy sorprendido), charlo con la Cheff y le insisto sobre la necesidad de hacer saber al cocinero nuestro agradecimiento más absoluto, la mujer se emociona al confesarme que el tipo es su hijo.... No nos besamos emocionados porque ambos tenemos una edad que conoce de la crudeza de la memoria y no queremos recordarnos así. A todo esto ya son casi las tres (el comedor solitario que nos acogió está abarrotado y seguro que los del Tiburcio nos agradecen que despejemos la mesa) y nos volvemos a la suite para hacer un siestín y prepararnos para lo que nos viene. En el camino (cinco minutos como mucho, estamos a esa distancia de todo!!!) Carlos me comenta que se ha aliviado cuando ha ido observando que la mayoría de los comensales iban también de menú, es que al entrar nos han plantado dos cartas en la mesa en las que no constaba el menú por ningú lado y nos hemos sentido un poco pobretones al tener que pedirlo, con la constatación de que eramos la normalidad se ha sentido mejor (cosas de mi colega).
Siempre pensando en ti lo tienes!!!

Y en una de tantas veces que pasamos por esta calle y cuando yo me pregunto que merecerá ser recordado de esa fecha, Carlos lo tiene clasrísimo, el cumpleaños de su María!!! (mister google me aclara que es en conmemoración de un incendio que arrasó la ciudad en 1813, todo gira alrededor del fuego...)

sábado, 23 de julio de 2011

El ronquido de Carlos

Esta es la postura preferida por los ronquidos de Carlos para sonar a discrección
Carlos ronca, esto es un hecho incontrovertible y no me parece que atente contra su intimidad, privilegio tan valioso y tan frágil, al relatarlo. Ronca con la naturalidad de las buenas personas cuando duermen, la panoplia de sonidos y actitudes en el ronquido es variada y sugerente, su ronquido es intermitente y te engaña en muchos momentos, te dices; ya está, encontró una posición silente que lo redimió de ruidosas aspiraciones nasales, error!! tan sólo es un tomar fuerzas para la próxima andanada. Su ronquido acompaña esta crónica y lamento no tener ganas de acompañar la entrada con un clip de sonido de muestra. Ronca mi amigo y lo hace en el descanso de un día falsamente amusical, no los hay nunca y en este viaje menos.
Ayer fue un día tan intenso que me cuesta mucho expresarlo en toda su dimensión, este mediodía mientras comíamos lo comentábamos con Carlos (hay que ver lo que se "casca" viajando en grupo de dos), si el viaje se acabara en la noche de ayer o si se truncara o si nada más valiera la pena de ser reseñado, si sólo fuera lo de ayer ya sería memorable, memorable: digno de ser atesorado en la memoria, y así es, fue una jornada viajera sensacional, no hay más que eso y es todo eso.
Hoy nos hemos despertado algo tarde, a las ocho treinta me he sentado frente al portátil para hacer las entradas de ayer (pedazo de wifi que tiene Patxi en la pensión, por cierto hemos averiguado que se llama Juan Pedro, pero estoy seguro de que es un apodo) y al momento Carlos ha abierto un ojo y me ha dicho que llevaba un rato despierto, pues ya somos dos. Un rato prudente para volcar la memoria en estas líneas y toma de decisiones, hoy es un día libre y conviene pintarlo de deseos nuevos, la practicidad nos hace aprovisionarnos de algo de alimento, ayer, para escándalo de algunas queridas bienpensantes, hicimos una sola ingesta, la de Casa Paco, no desayunamos (como mínimo juntos) y la cena fue una pequeña piscina de medio litro de Heineken para cada uno (pregunta para listos: por qué sólo una? respuesta al final).
Las piscinitas, en la foto no se ve bien lo grandes que eran

Llegamos a la pensión muy cansados y la cama era el valor más potente. Yo me dormí tras unas veinte páginas de Auster y Carlos se despertó a los cuantos minutos para apagar el Ipod y desconectar del todo (y roncar claro, eso que hace tan bien en estos momentos). Hemos convenido que si hacemos una despensita tendremos respuesta a las situaciones similares que se puedan producir, sin prisa, creedlo, sin ninguna prisa, amo a mi amigo por que es mi amigo pero lo valoro, entre otras muchas cosas, porque es un hombre sin apremios y yo, pues yo más. Sin prisa hemos buscado un súper que admita tarjeta, en el tema tarjeta esta bonita población del cantábrico aún está en el siglo XX, y hemos comprado lo básico, una docena de woll-damms (un súper sin wolls no hubiera tenido mención aquí) y algunos fiambres y Bimbo (añoro a una persona que deletrea Bimbo como nadie). A la vuelta Carlos me comenta que le pedirá a Patxi que ponga nuestras latas en su nevera (efectivamente, la suite que nos ha tocado es magnífica pero carece de nevera) y yo le digo que haga lo que quiera pero que en la puerta hay un cartelito que, entre otros avisos, dice que está prohibido lavar ropa (sic) y beber alcohol. Lavar ropa!!! como si fuera posible en una habitación sin grifos!!! este Patxi tiene unas cosas...
Vista desde la suite, el rótulo es bilingüe
y por eso sabemos que ostatua es pensión

Me encanta nuestra vista desde la suite

Foto a traición, no me dijo que la hacía, pero se lo perdono porque sale la camiseta de la cuarta champions

Nuestra intención era tomar un tentempié en la habitación al dejar los víveres, pero ay! a Patxi le ha entrado un pronto marujil y nos está maqueando la habitación, y mira que al salir le he dicho, Eh, que somos tíos, no hace falta que limpies ni esas cosas. Pues ni caso, aquí nos lo encontramos, mocho en ristre y deslizándose por los metros y metros de nuestra suite. El encuentro es algo forzado, él se siente en falta por no hacerme caso (no nos esperaba tan pronto) y nosotros, con las bolsas que nos culpabilizan colgando en las manos, Ahh los hombres, qué obvios y sutiles podemos ser!!! Patxi nos dice: Venga, os concedo dos minutos antes de seguir y nosotros no le comentamos que ha incumplido instrucciones y escondemos la compra en el armario del ala oeste (hay que caminar mucho hasta los otros, Ah qué no hay otros, pues vale).
Once treinta de la mañana, Donostia a nuestro antojo y tan sólo un cometido previsto, la zona azul donde aparcamos ayer está a punto de escupir nuestro permiso (yo sostengo 11:59, Charlie: 11:54), misión, rescatar al Renault de las garras de los innumerables y voraces hombres de amarillo fosforito en la pechera (jo con Odón, se dedicó a la cría de estos especímenes, son más numerosos que los que comentan sus corridas en Estafeta). Llegamos al coche (gana Carlos, 11:54), lo teníamos a tiro de piedra a pesar de ser una zona privilegiada, 6 euros por cinco horas!!! gracias (por cierto, Carlos está tan mono durmiendo entre sus ronquidos que estoy por ponerle una mantita, la brisa que entra por la ventana disipa el humo pero igual "me" lo enfría, pero decido que no, que los machos no hacemos estas cosas!!!) Odón por convertir Donosti en una ciudad presa de las zonas azules (Toda la ciudad!!!!) y más gracias aún por dejar esta área barata, la mayoría son de noventa minutos a 3 euros y pico. Ayer, Patxi nos indicó un par de zonas en las afueras (las afueras de aquí están a una distancia como de dos barrios en BCN) que habían quedado a salvo de la voracidad recaudadora del edil saliente y hacia allí nos dirigiremos (sí MaríadeCarlos, lo sé, tu nos aconsejaste ir en avión). Llegamos a las afueras, en coche se persona uno en un suspiro allí, y encontramos un aparcamiento sin cajero, ummm Qué trampa será esa?, tiene barrera pero no cajero, una simpática donostiarra a la que impedimos la entrada al estar plantados frente a la barrera nos informa, es un aparcamiento universitario y va con tarjeta pero como la barrera de salida está abierta nos dice, con esa inconsciencia indolente tan propia de esa edad, Pues entrad por la salida (la barrera de la salida está plantada en alto sin asomo de descender) y así hacemos, temiendo que de un momento a otro suenen las sirenas de toda la zona universitaria y una horda de pechos amarillos nos rodeen y amenacen con sus aparatitos de multar. Pues no, no pasa nada de eso y aparcamos ricamente. Lo que pasa es que uno es como es y no me quedo tranquilo, si dejamos el coche ahí no lo iremos a buscar hasta el lunes y a esa hora y a esa fecha no me convence nada el encontrar problemas (en realidad ni esa fecha ni a ninguna) y mientras nos volvemos al centro mi cabeza no deja de procesar inquietud, en eso que vemos a un tipo aparcado en una zona dudosa, hay líneas azules (benditos pintores urbanos de Odón) pero no acaban de definir bien el entorno recaudador (estamos en zona universitaria moderna y el diseño hace estragos en el urbanismo clásico) y le digo a Carlos que pare (pero qué bien ronca el bendito) y me voy a convertir al tipo en informante. En la charleta me dice que "visca el barça, el tipo puede ser lo que sea pero no es ciego y mi camiseta de la cuarta champion no es sutil, y yo le digo que gracias y que el rollo de las zonas azules no es más que una argucia del consistorio en dotar de algún defecto a una ciudad que carece de ellos, tendrías que ver como se le ilumina la cara al donostiarra, todos los humanos son tan del terruño!!!, no sé si por mi sincera expresión de admiración a su ciudad (hace años que manifiesto que si no pudiera estar en BCN hay tres ciudades donde viviría, todas en España off course, una es Donosti y las otras Granada y Girona) o porque el tipo es dicharachero, la cuestión es que me informa que a poco de allí, osea, en las afueras de las afueras, se acaba la zona azul y existe una zona LIBRE!!!. Sin dudar ni un segundo de la veracidad de la información, cómo podría? es un tipo avispado que reconoce el buen fútbol, le digo a Carlos que "abortar, abortar" y que nos llevamos el coche más allá de la colina. Y sí, ahora puedo decir que sí, tenemos el coche fuera de zona de pago y LEGAL!!!!!. Feina feta no fa destorb.
Uno de los dos es friolero

A todo eso el tiempo es magnífico, mirad la foto de nuestros atavíos y veréis que yo tenía razón, Carlos ya arrastra la "remera" de manga larga y la chaquetita y yo tan ricamente. Vuelta a pie a los adentros, y en el camino comentamos que tomaremos un algo en algún sitio (como amo a este hombre tan acomodaticio) y vamos paseando y charlando. Ambos compartimos la teoría de que para parar a comer o tomar en algún sitio el sitio te tiene que llamar, y de repente, en plena zalle Zarautz (pueblo pijonacionalista y precioso donde los haya) que ya quiere decir algo, nos topamos con una terracita (nos ponen las terracitas) del Txoko del montadito, mmmmmmhh, cómo resistirse a esta declaración de hedonismo puro?, entramos y Fátima (el nombre lo averiguo luego) nos acoge con una sonrisa amplia pero correcta y ante mi estupefacción, la barra está más vacía que las gradas de un Bujaraloz promesas versus Cienpozuelos Atlethic, me aclara que los montaditos se hacen al instante y por eso no hay ninguno a la vista, Carlos me dice que quiere un birrita y ya está y se va al baño, yo me aprovecho y le encargo ocho montaditos para ir tirando, y al pairo de unas Abadías de Yuste (tres sólo por cabeza) nos ventilamos dos montaditos de Idiazábal (gracias a este pueblo por crear este manjar!!!), dos de huevo frito (gracias gallinas), uno de guindilla (sólo para mí que cehache no es aficionado), y algunos más que mi desmemoria no ha registrado. Espectaculares, nos los zampamos sin prisa, en la charla continua que no cesa.
Carlos en plena faena, no me preguntéis de qué era pero seguro que estaba de muerte

Qué bien hemos comido!!, como de momento el promedio de ingestas es una al día tenemos que esforzarnos en que sean muy especiales y de momento lo conseguimos. Al llegar a la concha Carlos me sugiere acercarnos al peine del viento y sus sugerencias, en casos tan atinados más, son órdenes para mí (qué buen compañero de viaje resulto), la belleza de este rincón no tiene límite, ya no los tenía antes de Chillida pero con sus tres obras empotradas en la roca el lugar deviene mágico. Precioso, hermoso y magnífico, el sol sigue acompañando y el momento troca el día en más especial.
Esta foto en realidad es una autofoto de los dos, yo estoy a la derecha de la foto, pero no apunté bien y el azar mejoró el resultado previsto. Nos encanta esta foto!!!

Ya voy mejorando con las autofotos!!! Qué rincón!!!!

Vuelta a casa Patxi, yo me voy a duchar y Carlos a leer la prensa en el portátil (grrr, me lo ha quitado), todo bien, yo me duermo después de leer un poco (pobre Paul, no me tiene despierto más que unos minutos) y él.. el también!!!!! Despierto y transcribo los recuerdos del día. Nos queda por delante una noche en Donosti, nada más y nada menos.
(Solución al enigma cervecil, una sola piscina de Heineken porque cuestan siete euros cada una y ambos somos padres de familia, Carlos apunta que además es que son Heineken!!!)

viernes, 22 de julio de 2011

La tormenta perfecta

Coño con los chicos de las sillas de ruedas!! Carlos y yo ya nos entusiasmamos con el vídeo promocional que vimos cuando preparábamos el viaje, pensamos que estarían gracioso y frescos, pero qué error, estuvieron atronadores, brutales, más negros que los músicos más negros y vitales, felices, enormes. Una tormenta sónica que nos destrozó los pies a todos los que estuvimos con ellos. La playa congregó una multitud entussiasta, la mitad más o menos que BB y la puntualidad fue, de nuevo, casi perfecta. El presentador arrancó en esukera un par de minutos (un euskera perfecto porque no entendimos ni una) y luego de forma cortés nos lo tradujo. Cuatro vocalistas en sillas de ruedas (fue una noche de genios sentados y de oyentes de pie), un batería (le llamo batería porque tocaba un instrumento asemejado a ese instrumento pero hecho de troncos vaciados, latas, un par de ollas y potes varios), un bajo, un guitarra y un jovencito que cantaba y tocaba un instrumento que no pudimos entender en todo el concierto de qué estaba hecho.
Y sonaron, fue indescriptible, y a pesar de ello lo intentaré describir. Su música es Africa en pie, es la alegría de saberse vivos y gritarlo sin recato, no hay ritmo como el suyo y no hay voces más versatiles y entusiastas, cantan en francés y en su idioma (son congoleños). Estuvieron 75 minutos a toda pastilla tocando y bailando, hay que ver como se puede bailar en una silla, con las ruedas, con el cuerpo, con los brazos... uno de ellos incluso se bajó de la silla y se marcó unos pasos guiando las piernas deformadas con sus brazos (increible). Podría parecer que el tesoro estaba en el ritmo y nada más inexacto, los Staff Benda Bilili son músicos en mayúsculas (o sea MÚSICOS) y tocan maravillosamente y el ritmo es uno de sus recursos, algunos temas se iniciaban con una cadencia suave, voces acompasadas, algo de percusión, un poco de bajo, aire de Africa central pura, y se iban calentando, hasta situarse de nuevo en el galope desbocado del batería y el bajo en perfecta comunión. Mención especial para ambos, para ser una formación africana eché en falta, al verlos aparecer, más percusión y tal vez una segunda guitarra o un teclado para reforzar la sección rítmica. Enorme error!! el palos se bastaba para nutrir de compás a tres bandas más, su energía, versatilidad y sonido fueron apabullantes desde principio a fin (Carlos aún está conmocionado con el chavalín) y el bajo, oh el bajo, (sonando algo mejor en general este concierto, la mesa ha mejorado o los Benda llevan sus técnicos que son mejores) el chico es un cañón de metrónomo, dota a toda la banda del latir correcto, sube, alienta, nutre, dota, emerge, enciende.. todo lo que el instrumento de cuatro cuerdas puede hacer el lo borda. Un monstruo en una banda de genios. Amparados por esta parejita de joyas las voces nos desnudaron de nada más que no fuera goce y baile, disfrute a raudales, felicidad pura. La guinda la puso el cantante bailongo, uno de los dos no afectados por la polio (el otro es el bajo), con su instrumento que a veces sonaba como un globo deshinchándose nos ofreción unos solos aullantes, filos sonoros que se hermanaban con los, escasos pero inmensos, navajazos que BB había repartido con su guitarra, salvaje belleza y energía a raudales. A estas horas tempranas de la mañana seguimos boquiabiertos y felices.
Hay que reseñar que estuvimos a punto de ser derrotados por la lluvia, el sirimiri nos ha estado acompañando intermitentemente desde la llegada pero hubo un momento en el intermedio de los dos conciertos en el que el agua tomó forma de lluvia, desbandada en la playa, ordenada pero decidida. Pensamos que habiendo visto a BB el empaparnos esperando a los africanos, con el fresquito que traía la brisa del mar, no era muy oportuno, caer resfríados ante la de conciertos que tenemos por ver no es mada correcto. Y fuimos al coche a dejar las sillas y a dejar que se definiera el tiempo. Volviendo vimos que había amainado y nos recolocamos frente al escenario a escasos siete u ocho metros del escenario. El resto ya lo he contado.
Estos son los Staff Benda Bilili, a fijarse en el "instrumento?" del tipo de rojo y en la "batería?"...

Panorámica de las sillas, lástima que no salga en movimiento para verlos bailar

Así de hermosa estaba la noche, ya había dejado de llover y nos decidimos a volver

Esta foto es un pequeño milagro, conseguí captar un instantín en el que Carlos no bailaba!!!, en realidad era un intermedio :)
Volviendo para la pensión, agotados y refelices, pensaba en que cada concierto es un viaje en el viaje, BB nos llevó a una vida intensa y enamorada de la guitarra, un recorrido por el sentimiento y la alegría de compartirlo. Los Benda nos lanzaron en medio del África central y nos embarcaron en la fiesta pura y la belleza. Viajes

Lucille canta!!!

Uno lleva unos cuantos años pateándose conciertos y sin pretender ser más que un esforzado amante de la música puedo asegurar que he oído tocar la guitarra (Qué instrumento por favor!!!, Cómo se puede vivir sin ser su amigo fiel?) de innumerables maneras. Había visto algunos conciertos de BB, he asisitido a bastantes de blues... pero jamás oí a una guitarra cantar como anoche, el viejo bluesman está viejo, achacoso, diabetes y un montón de dolencias en el cuerpo, está todo eso pero sobre todo está muy feliz de salir a un escenario y tocar Blues.
El concierto se inición con una puntualidad muy alejada de los festivales de música "moderna", sea Rock, Electrónica, Pop o lo que sea; a las 21:30 en punto se encienden los focos y aparece la banda, cuatro metales, un guitarra, un bajo, un teclado y un batería... la banda inicia su recorrido y suenan compactos, el más joven es de mi quinta y alguno debe se casi coetáneo de BB. Uno, dos, tres temas... muy profesionales, muy apañados, muy negros pero muy correctos, por el momento la playa no se incendia, tan sólo se calienta.
Aparece el rey, flanqueado por dos acompañantes atentos a un posible percance, se dirige a su silla entre el rugido del la multitud que llena toda la playa. Carlos y yo en nuestro sitio perfecto comentamos que el sonido aún tiene alguna deficiencia (los bajos están empastados desde el principio y no parece que el mesa esté por la labor, la batería un poco atenuada no luce lo que debería, cosillas) pero sobre todo nos miramos porque estamos ahí y el momento ha llegado.
Y tras la presentación: Ladies and Gentlemen, BB King!!! suena las primeras notas de I need you so, el sirimiri se achica, ha pasado ya media hora desde el inicio y ahora es cuando la playa se ha calentado, es un blues medio para arrancar la máquina y el king demuestra que ha venido para reinar. Todo se pone en marcha, los correctos músicos se desmelenan tras la estela de Lucille, ésta aún no canta pero vuela con riffs cortos y muy intensos, qué manera de disfrutar del talento que tiene en los dedos, ritmo y negitud a chorros. Las canciones se suceden con un poco de lentitud porque BB se empeña, sabio hasta para descansar de los esfuerzos, en ir charlando con un público que no entiende inglés (repite las preguntas hasta que la masa aúlla como respuesta) y dice en un par de ocasiones que su español es muy malo, debe serlo porque no dice nada que no sea en inglés. La hermosura de las canciones compensa las esperas e, incluso, un par de elecciones en le repertorio muy poco afortunadas, una blandita You are my sunshine (BB no te pases!!!) y una hortera Auendesen omachini (quien sepa como se escribe que me lo apunte porque no tengo ni idea de como es esta horterada y "kumbayada" de tema). No importa nada porque el sabor lo dan los grandes momentos del recital y entre estos están los cuatro o cinco en los que Lucille se pone a cantar, ráfagas de lirismo hermosísimo en los que las cuerdas de la guitarra se trocan en vocales y el maestro nos enseña que la fatiga puede crear estilos, menos cansados, nuevos y espectaculares. Suenan Rock me baby (no recuerdo ningún concierto suyo donde no la toque) y por supuesto uno de los mejores Blues de mi colección (o de la suya mejor dicho) The thrill is gone, JODER!!! cómo amo esa canción y mi fascinación es nimia al lado de la que siente el viejo, su interpretación desmiente el título del tema, la emoción está entre nosotros para quedarse.
Lucille cantando mientras la banda bluesea a full!!!

El rey, el mejor, la leyenda continúa

Desde la playa de la Zurriola

Sentado en la arena húmeda mientras la gente, la previsora, va tomando posiciones,Carlos ha ido al coche a por un par de sillas, un sol perezoso asoma segundos en una batalla perdida con los oscuros nubarrones. Un viento frío hace viajar los sonidos sincopados y algo erráticos de los músicos probando. Serán un par de horas de espera si BB es puntual y si no será más, peró valdrá la pena. La llegada a Donosti ha sido con una hora de retraso sobre las previsiones, cortesía de Casa Paco, cuando estábamos a mitad de nuestro estupendo estofado les ha "aterrizado" un autocar de sesenta Insersos. No me he podido estar y le he preguntado al camarero, un adolescente con pinta de indolente abertzale, si ya cabían todos en el interior del local. Me ha dicho que sí pero su expresión era de duda. La invasión ha provocado desajustes importantes en el servicio y como colofón a la demora se ha añadido el tiempo de ir a un cajero ya que no cobraban con tarjeta. Todo ello nos ponía a la entrada de Donosti sobre las cuatro. Encontrar la pensión no ha sido fácil ya que el navegador nos llevaba a una dirección en la que no está la pensión, la ciudad está cerrada a la circulación en todo el casco viejo y la zona del festival con paso restringido a los coches de la organización del festival (a pesar de nuestro entusiasmo por el acontecimiento no nos han dotado de credenciales aún). Hemos decidido aparcar lo más cerca posible de la zona donde está la pensión y proseguir la búsqueda a pie (la batería del móvil se muere en ese momento, mañana compro un cargador de coche sin falta, hay que ver lo que consume el navegador!!), al final encontramos a alguien que conoce la callejuela donde está la pensión y en una horita nos hallamos instalados y con el coche aparcado muy cerca (zona azul, ticket máximo de cinco horas, mañana a las 12 tenemos que renovar el ticket o llevar el coche a un parking gratuito en la zona universitaria). Decidimos ir a pasear un poco por la zona del festival y el resultado es que ya no nos hemos movido, la gente sigue llegando, el sirimiri amagando y como Carlos ya ha regresado de con las sillas me voy a la pensión a cambiarme de ropa por algo de más abrigo.
Todo bien, todo por estrenar.
Carlos en el Jazzaldia
Ferrán en el mismo sitio ;)

Se va llenando

jueves, 21 de julio de 2011

Casa Paco

Pamplona, con un poco de esfuerzo (al salir del parking hemos tenido algún momento de pensar que la ciudad estaba aún durmiendo después del "pobre de mí") hemos encontrado esta terracita en una calle peatonal. Estamos esperando el menú y por el momento todo va sobre ruedas (chiste fácil).
En el coche nos hemos turnado para conducir, con el navegador y su amable Berta indicándonos lo que ya sabíamos y la música, primero el dispositivo del Ipod hasta que nos hemos hartado de perder las sintonías y luego el altavoz en el asiento trasero, con una sesión de blues aleatorio, en el primer tema que el vozarrón de BB ha irrumpido ambos hemos pensado lo mismo... en unas horitas lo tenemos a unos metros!!!. Después Cassandra ha tomado el mando y nos ha traído hasta aquí en volandas, nada de tráfico en las autopistas, pasábamos Zaragoza a las once en punto, tres horas después de salir y hemos llegado a Pamplona a la una. todo perfecto. En Casa Paco.Menú: Alubias rojas para mí y pochas para Carlos. Estofado de toro para los dos. No hay Damm, viva la Cruzcampo.
Todo está perfecto, para los interesados decir que el fresquito ha irrumpido y cuando se va el sol se disfruta de una brisa norteña estupenda.
(Mi inexperiencia en la inserción de fotos ha hecho que me comiera la mitad del texto que estaba escrito en la entrada, así se queda)
Ocho menos cinco, ambos puntuales, ambos deseosos de partir ya



La cara de sueño es maquillaje para no dar envidia...


La paradita al servicio
Estuvimos en Estafeta
Blogeando en Casa Paco



Así, ni más ni menos, así son las legumbres en Pamplona, para decirlo rapidito, cojonudas!
Agoreros del mundo entero (Previsores metereológicos), disfrutar de vuestro minuto de glora, esto es lo más que nos ha llovido....
El festival al fondo..


Un hilo de saxo...

... suena en esta madrugada previa. Es Blue Train del maestro Coltrane, Un disco editado el año de mi nacimiento y que puede decirse que ha estado conmigo de forma constante hasta hoy, soy consciente de que no habrá ningún saxofonista de este talento y dimensión en Donosti, pero es que no los hay en la actualidad.
La lista del viaje está chequeada y completa, fruto de varias recomendaciones bieninteresadas he puesto dos pantalones largos y un par de camisetas de manga larga, incluso un par de calcetines para que no se diga. La previsión meteorológica anuncia lluvia hasta el lunes pero una franja de temperaturas bastante decentes (14º/18º), ya veremos en que queda toda este vaticinio.
He repasado dos veces, o tal vez tres, el contingente de cables a no olvidarse: Portátil, Ipod, móvil, cámara, ebook, altavoz del Ipod, cascos. Todo está ubicado en la maleta tecnológica a punto para ser cargado en el coche. Cartón y varios encendedores en la maleta (ni que nos fuéramos al desierto).
Sigue sonando muy cálido el querido Trane y la noche se desplaza a su lenta cadencia, ni asomo de sueño ni ganas de buscarlo. Me pregunto si merece tanta dimensión la expectativa de este largo fin de semana y concluyo recordándome el aforismo de que el viaje es el viaje y no el destino, ya me siento en marcha y ese es el origen del estado que me invade. María y los niños ya duermen, ya nos hemos despedido aunque es posible que María me redespida por la mañana, la próxima entrada en el blog ya no tendrá la ubicación actual.
Ayer tuvimos la última reunión previa con Carlos, llamamos a la pensión para confirmar que tuviéramos la habitación en fechas (si el hospedaje es la mitad de lo agradable que es "Patxi" tocaremos el cielo), (ah que no se llama Patxi, pues como si se llamara), repasamos una vez más el guión de las actividades previstas, las confirmadas, las que no haremos seguro (No llevamos bañador!!!) y las que tal vez se valoren y miramos la ruta. Fue un empezar el viaje con 24 horas de antelación, las Marías nos tuvieron que llamar a la mesa más de alguna vez.
Calculamos que sobre la una estaremos en Pamplona comiendo, es una fantástica ciudad para ello y tal vez en la somera sobremesa me anime a escribir una entrada en el blog con el menú y la mañana en la carretera.
Cierro el blog y dejo la música a oscuras.

jueves, 14 de julio de 2011

Siete días...

... Carlos!!! siete días y estamos allí!!!
La atmósfera se está electrizando de swing, de ráfagas de metales desbocados, de ritmo cuatro por cuatro, de terciopelo en la voz y pulgares en las cuerdas. El festival entra en su día menos siete, ahora cada jornada será la anterior al viaje. Nos reunimos para hacer el repaso previo, un preguión sobre todo del día de salida, acordamos salir a las ocho de BCN, una hora suave para dos madrugadores habituales, alguno por obligación y el otro por "tarannà".
En un momento de escaso contacto con la realidad le propongo llevarnos unas docenas de latas de cerveza en el maletero (la woll-damm no siempre es fácil de encontrar por ahí), Carlos asiente por prudente pero me hace ver que necesitaríamos algo para enfriarlas... Claro, en la pensión no hay nevera, se desvanece la imagen de una puerta blanca abriéndose que deja ver un uniformado apilar de cilindros verdes rezumantes de condensación. Bueno, ya se verá. No nos quedan demasiadas oportunidades para reunirnos y en principio quedamos para la víspera de la salida, no es lo ideal porque María estará recién llegada con los niños que estarán esos días con los abuelos. Finalmente será el martes, María F nos quiere invitar a cenar a María R (es mejor la inicial que ese machista "mi María" que se ha colado por ahí) y a mi y será el momento ideal para ultimar lo que quede por ultimar, llamar a la pensión para confirmar que no se han olvidado de nuestra reserva, mirar la ruta (Carlos me hablaba de Burgos pero a mí no me suena que haya que llegar tan al oeste) y todo eso. Siete días...