Un espacio de viajes entre la música y palabras

Es que una vez más la música es la responsable

jueves, 3 de noviembre de 2011

Hometown (con firma invitada)

Esta entrada pretende arreglar dos desagravios personales, la primera y generadora del texto, es para solventar la deuda contraída con Aranza, mi omisión de algunos discos de Bruce en el género Farmer es merecedora de sanción, o compensación como menos. Este post tratará de lograrlo.
La segunda "ofensa" es con el propio "boss", un artista de la dimensión que tiene el de New Jersey, poseedor de un lenguaje musical tan potente y transversal, no se merecía que tuviera el bajo nivel de atención que le he mostrado durante tiempo. Nunca lo he ignorado, desde que me hice seguidor de su música tras el concierto donde lo "descubrí", allá en la Barcelona de 1981 lo he ido siguiendo, pero con una atención que ha fluctuado bastante. Tal vez su éxito masivo me ha distanciado un poco, el snob que a veces me habita es poco propenso a compartir fidelidades, y la preparación de esta entrada ha recolocado las cosas en su sitio.
Bruce, nos llevas a viajar?
Esta entrada, como reseña el título, está compartida, tiene una coautora cuyo texto sigue a continuación del mío. Ninguno de los dos ha leído la parte del otro hasta que se ha publicado y por ello es posible que contenga alguna repetición o desacuerdo que, una vez publicado, aparezca sorprendente. Aranza es una incorporación reciente al círculo de amistades y es una conocedora del Boss como pocas, la más experta de las que yo conozco y su condición de saxofonista y su buen gusto general la avalan para ofrecer sus párrafos, digamos que el reto es mío para conseguir estar a su altura.
Hometown
Si existe una una palabra que me traslade al Boss de forma instantánea es ésta, no puedo decir porqué o tal vez sí, en todo caso, el apelativo inglés que remite a la procedencia, al hogar, al lugar desde donde uno brota me lleva a Springsteen sin remisión.
Rafa, el apasionado
No es sólo porque el tenga un temazo con ese título My hometown, del Born in the USA (1984), es porque el "jefe" ha regado su música, desde siempre, de una cercanía hogareña, de una proximidad muy familiar, él le canta a millones de personas desde sus orígenes, desde la verdad desnuda de las raíces, desde su hogar.
Ya he comentado que la incorporación de Springsteen a mi discografía se produjo a raíz de asistir al primer concierto que dio en España, en aquella época yo seguía asiduamente algunos programas de Radio 3 y principalmente el que conducía Rafa Abitbol.
El tipo tenía mejor oficio como locutor que buen gusto, a veces pecaba de gomoso y algunas de sus recomendaciones nunca hallaron eco en mí, pero las defendía con pasión y el programa enganchaba, en los meses anteriores al concierto citado, Bruce había sacado su quinto trabajo, el doble The River (1980) y el bueno de Abitbol, lo había programado de manera insistente, de tal manera que consiguió que me comprara una entrada y me fuera, solo ya que en mi círculo de amistades el Boss era demasiado "normal" para seguirlo, al Palacio de deportes aquella noche de abril, hasta aquel momento mi conocimiento de su repertorio se basaba exclusivamente en los temas que habían sonado por la radio y al fantástico tema suyo que cantaba Patti Smith en su Easter (1978) el Because the night, (creo que esa es la razón fundamental para que me dejara "convencer" por Rafa, un tipo que escribía canciones como esa, no podía ser malo) y me dispuse a vivir la gala desde un taburete del bar entre jarras que hicieran la escucha más amistosa, la segunda cerveza ya me encontró en la pista y se deslizaba hacia mi interior sorteando una amplia sonrisa que no se apagó en las más de tres horas en las que Bruce y la E Street Band estuvieron tocando.
Un músico que lo es todo en directo
Me capturó, sin fisuras y sin matices, Bruce Springsteen era un arista monumental y tenía que conocerlo a fondo, allí mismo en el recinto me compré sus cinco vinilos y los destripé en los días posteriores.
A pesar de que la discografía de Bruce no es muy extensa, si la comparamos con otros artistas es incluso exigua, no me siento capacitado para reseñar todos sus trabajos, seguro que Aranza lo haría mucho mejor y mi intención es hablar de cuatro discos, aquellos con los que he desarrollado una relación más estrecha y que representan mejor al Bruce que amo.
DARKNESS ON THE EDGE OF TOWN (1978), el mejor de mis primeros cinco comprados de una tacada, el canto de un bardo urbano con alma campera, el Darkness es una sinfonía que escupe al american way of life desde las historias que la oscuridad permite en las urbes. El músico venía de grabar su tercer LP y de conquistar definitivamente el mercado, Born to run (1975) es el segundo disco más vendido en su carrera y le confirió una imagen de triunfador bonachón que su siguiente trabajo matizó, canciones de desarraigo y miseria, de fracaso y fractura. Un disco muy de ciudad, hay ecos de sonidos muy callejeros, los clics de los semáforos en las calles mal iluminadas del arrabal resuenan por doquier, la violencia de los días perdidos y la perdida de los días por la violencia, Bruce aúlla y su banda se muestra rotunda y áspera.
La E street band en época del Darkness
En este disco hallé el mejor rastro del piano de Roy Bittan que tanto me fascinó en directo, en la E street siempre han lucido sus colegas Clemmons y Van Zandt, del saxo del animal de escenario que era Clarence Clemmons ya conoce Aranza mi opinión, un músico correcto que cumplía en el estudio y quemaba en directo y Steve van Zandt, el jefe de la banda cuando no está el Jefe, es un guitarra más eficaz que brillante que siempre ha funcionado de forma perfecta en el grupo, como coproductor de este y de un par más de discos del Boss su trabajo es notable (siempre he pensado que Bruce graba discos producidos de forma voluntariamente pobre, como dando un mensaje de sencillez en el que lo importante es la música y no el sonido, convengo con la idea, difiero del método para apoyarla) ya que el Darkness es uno de los discos con mejor sonido del músico. El caso del pianista Bittan es algo diferente, ha sido miembro estable de la banda desde el 74 y el sonido de sus teclas es una característica muy marcada del sonido E street y es en este disco en el que mejor me suena. Sus acordes iniciales precediendo el grito creciente del Boss en Something in the night, o su trabajo en la brutal Candy's room son dos muestras del buen hacer de un pianista brillante. El cuarto disco de la carera de Springsteen es una obra maestra de principio a fin, desde su Badlands (claro homenaje a la genial película del gran Terence Malick) hasta Prove it all night todos los temas brillan con luz propia, todos confluyen en esa visión triste y fiera de la realidad que el poeta Bruce nos cuenta. A pesar de que todos los tracks sean muy recomendables creo necesario resaltar cuatro canciones que sirvan de referencia más puntual del álbum:
Candy's room, Streets of fire, Adam raised a Cain y Prove it all night. Con ellas el viaje está garantizado.
But they caught us at the state line,
And burned our cars in one last fight,
And left us running burned and blind,
Chasing something in the night (Something in the night)
NEBRASKA (1982), el poeta cansado, la resaca del estallido mediático. La grabación de este más que curioso disco es fruto del retiro de Bruce para rehacerse de la bomba de su The river y de la gira mundial que hizo durante más de dos años para promocionarlo, en una época marcada también por un bajo tono anímico, el chico de New Jersey añora los tiempos sencillos del inicio de su carrera y se encierra en una habitación de su casa con una Teac de cuatro pistas para componer los temas del próximo disco de la banda. La demo, en la que sólo interviene Bruce, con las guitarras y algún instrumento más que también toca, se graba en una cinta que el cantante pasea unos días hasta que temiendo perderla la entrega para que se haga una copia, finalmente la escucha de nuevo y decide que ese es el disco, tal cual.
Una portada perfecta para un disco perfecto
El resultado es otro disco que ataca al sistema, esta vez lo hace desde himnos que hablan de la soledad y del desarraigo, el músico reflexiona sobre acerca de esa comunidad que le da la espalda a las necesidades y problemas del individuo, su país le decepciona una vez más y el lamento es muy hondo. Como obra musical es inmejorable, una creación en estado puro, Bruce conecta con su alma y la desnuda de forma brutal, la voz es a veces un susurro al oído, como queriendo que la música no se vea afectada por nada ajeno (Nebraska, Highway Patrolman), otras veces un lamento prodigioso que empapa los huesos y te hace tiritar (The father's house, Atlantic city), y las hay casi melodias Farmer de la desazón, o tal vez desasosiego (Open all night, Nebraska), canción sobre canción como un ladrillo sobre otro van creando el edificio donde las paredes no arrullan sino que muestran el vértigo de la soledad, una obra maestra que el mercado (siempre tan listo él) no entendió pero que es mítico entre los músicos de generaciones posteriores y que se ha ganado un hueco en los anales de la música del siglo XX.
La simetría contrapuesta con el Darkness es muy obvia, del urbanita con alma granjera pasamos al ranchero de origen en la ciudad, de la producción impecable y música grupal nos vamos al sonido casero de un músico en solitario, del ruido del grupo al sonido del alma, ambos comparten desgarro, huida de un éxito anterior y factura prodigiosa.
I got a brother named Franky and Franky ain't no good
Now ever since we was young kids it's been the same come down
I get a call over the radio Franky's in trouble downtown
Well if it was any other man, I'd put him straight away
But when it's your brother sometimes you look the other way (Highway Patrolman)
GHOST OF TOM JOAD (1995), En 1985, el escritor Dale Maharidge y el fotógrafo Michael Williamson publicaron el libro "Viaje a ninguna parte: La Saga de la nueva clase inferior". El libro relata la nueva clase de trabajadores desempleados y desposeídos, que se habían creado a principios de los ochenta en los EE.UU. Springsteen fue uno de las 15.000 personas que compraron el libro cuando fue publicado por primera vez. Sobre eso más adelante comentaría, "en cierto modo me lo guardé en la estantería."Diez años más tarde, en una noche sin dormir, lo leyó. Su lectura se convirtió en uno de los catalizadores de su futuro álbum. En una entrevista comentó que estaba muy asustado cuando cerró el libro. Tom Joad es el protagonista de la novela de Steinbeck Las uvas de la ira (1939) y que John Ford llevó al cine en 1940. Tom es el prototipo de perdedor baqueteado por las condiciones de explotación que las sociedades capitalistas mantienen siempre y que se exacerban en las épocas de crisis como en el tiempo posterior a la gran depresión en el que transcurre la obra. Bruce apela a la figura de Tom y convierte a su fantasma en un símbolo de justicia para los desheredados, los exconvictos, prostitutas, trabajadores de sueldos míseros, emigrantes del hambre, ... Bruce escanea los detritos de los Estados Unidos y se le llena el morral con tanto derrotado.
La desazón se masca desde la portada
Muchos críticos han comparado este trabajo con el Nebraska, y podría decir que entiendo la relación que aplican (ambos, junto al Devils and dust forman la trilogía acústica del Boss), cuando uno se queda en la epidermis formal de ambos discos puede tener la tentación de hacerlos hermanos, pero las disimilitudes son mucho mayores que las coincidencias, la diferencia mayor y principal es el estado del mismo Bruce, las circunstancias personales que inspiran el hálito creador y que son el sello de las obras de los artistas (y que permanecen mudas en las obras de los que no lo son), si en 1982 Bruce es un tipo que encara el futuro con desconfianza, en las dudas sobre su orientación artística y su realidad conyugal y al que el entorno le abruma, en 1995 BS es un adulto que ha encontrado su lugar en el mundo, en su vida han pasado varias cosas que le han situado, su matrimonio con Patti (la mujer que hay tras el hombre es su compañera, su amiga, miembro de su banda y con la que convive dentro y fuera de las giras) y el reciente nacimiento de Samuel, su tercer hijo y el asentamiento de la familia en una granja (al final resultó un Farmer de pura cepa), todo ello configura un álbum tan crítico como siempre pero hecho desde la sensación de que el privilegio de su existencia no puede ser obviado, el goce se halla en el eco de su hermoso timbre, las guitarras suenan dulces y las piezas se suceden en la plácida contemplación de un mundo perverso en el que puede hallarse un hueco al sol. Bruce es un artista y crea arte con la solvencia del tipo que ya está de vuelta, es muy ilustrador analizar este tipo de obras de los grandes, encuentras múltiples señales de su madurez en ellas, pero están ausentes las termitas del cansancio, la repetición o la falta de mensajes a transmitir, el Ghost es tan potente como una obra novel y tan rotundo como las últimas obras de los genios.
Con Patty, con Bruce
Mi tema del disco desde que lo escuché hace años es Youngstown, una historia de la era postindustrial en el desplome de la siderurgia, una canción tan intensa que quema, con un calor como el que Bruce hace aspirar a tener al protagonista de la historia cuando elige el infierno como destino. La pieza que da nombre al disco es otra de esas salvajadas emocionales de Springsteen, la voz sisea, la armónica amansa y el bucolismo no hace más que engrandecer la rabia que toda injusticia desata, el lirismo del crimen. Sinaloa cowboys (Sumaría en su salsa). The new timer, el canto herido y rabioso sobre "la nueva realidad" que siempre apalea a los mismos.... El disco vuelve a ser una obra redonda, sin tiempos de componendas o resignación, el Boss cabalga desde su certera visión, su profundo arte y su voz cómplice.
Llegado este punto había tomado la decisión de pasarle la palabra a Aranza sin añadir nada más, he contado sobre mis tres discos del Boss y si este cuento no promueve su escucha no tengo más argumentos para lograrlo, pero mi admiración por toda la obra de Bruce es demasiado grande como para callarme en este momento, estamos en 2011 y hace 16 años del Ghost, alguien podría pensar que el tipo está seco o retirado, y no sería un enfoque nada acertado, está vivo y sigue produciendo grandes discos, y creo que la mejor forma de afirmarlo es glosando su penúltima creación, la última aún está en talleres y se espera para el 2012. Hablaré del Working on a dream.
En la sesión de fotos para la portada del Working
Working on a dream (2009), un disco que se abre con el monstruoso tema que es Outlaw Pete, una canción que estremece y ritmea (Can you hear me? can you hear me?....) por igual, la historia de un forajido sin futuro, el alma de la nación yanqui, un disco así no puede pasar desapercibido. Muestra que el "jefe" sigue vivo y con cosas que contar, la E street a tope, el último trabajo que firmaría la banda al completo, con Big Man esplendoroso, la pareja de las teclas en trance y Brendan O'Brien en la cocina aplicando sensatez y talento al acabado. Espléndida temporal última obra de Bruce Springsteen.
Podría haber hablado maravillas del Devils and dust (2005) con varios temas de esos en los que darías de todo por tener un fin de semana con Bruce, ese tipo que fabrica mundos con su cantar, por ejemplo Black cowboys, ni que decir tiene que The river o Born in the USA son grandes obras, pero no son las que me desnudan al Boss como sabe, obras redondas creadas desde la azotea del talento y que han conectado con millones de personas de todo el planeta, Point blank, The river o Hungry heart del primero o I'm on fire, la deliciosa Dancing in the dark o la celebérrima Born in the USA, de My hometown solo puedo decir que da título a esta entrada. Bruce no tiene un disco malo y eso solo es fruto de su absoluta implicación personal en la obra que crea, además uno se siente muy tentado de creerse la imagen que proyecta, el símbolo de workclass que no reniega de lo que es ni pretende endiosarse, amigo de sus amigos y de los valores sencillos que nos llevan hacia delante.
Y esa es mi parte, ahora dejemos que la experta en el tema tome el relevo y nos cuente lo que le apetezca sobre alguien que conoce mucho mejor.
Big man, always in you
Aranza ha escrito:
Cuando Ferrán me propuso colaborar en esta entrada ni me lo pensé. Siempre estoy disponible para hablar y/o escribir sobre mi tema favorito: Bruce (los muy fans lo llamamos por su nombre de pila).
En el momento que empecé a pensar en como enfocarlo tuve la duda de si lo haría desde un punto de vista objetivo y marcando una distancia entre la “fan”, que soy yo, y él, o si hacerlo precisamente desde el punto de vista de seguidora acérrima. Finalmente me he decidido por este último, ya que es lo que soy y probablemente se me dará mucho mejor. Esto no quiere decir que no sea capaz de ser crítica con él, simplemente que no suelo hacerlo en público (esta es una característica que nos define a los fans: somos capaces de rebatir cualquier crítica que reciba con miles de argumentos aunque en privado, con otros fans, nos despachemos a gusto de ciertos temas incluidos en el Human Touch).
Partiendo de la base que me gusta todo tipo de música y que en mi discoteca tengo estilos y artistas de lo más variado, tengo que decir que mi constante musical (incluso más allá de la música) es Bruce.
Mi idilio con él empezó hace ya 27 años, cuando tenía 9. Como la mayoría de sus seguidores europeos lo conocí a raíz de su disco más vendido Born In The U.S.A. y a partir de ahí empecé a descubrir su discografía que me ha seguido acompañando durante todos estos años, descubriendo cada vez nuevos matices en su voz y en sus letras. En definitiva es la banda sonora de mi vida.
A los muy fans siempre nos preguntan ¿por qué? ¿por qué somos capaces de hacer cola toda una noche en pleno invierno para comprar una entrada para un concierto? ¿Por qué no tenemos bastante con verlo una sola vez en directo cuando viene de gira y repetimos todas las veces que podemos? ¿Cómo somos capaces de coger un autocar 12 horas, ver un concierto, volver a coger el autocar otras 12 horas e ir a trabajar? ¿Y pasarnos un montón de horas esperando a ver si sale por la puerta del hotel para conseguir el enésimo autógrafo, o simplemente verlo pasar en el coche?
Pues porque todos estos sacrificios (que para nosotros no lo son) nos los devuelve con creces en todos los sentidos.
Bruce, a pesar de ser multimillonario, nunca ha olvidado sus orígenes más que humildes. Hijo de un conductor de autobuses de origen irlandés y de secretaria descendiente de italianos creció en un pequeño pueblo de New Jersey donde siempre fue un cero a la izquierda, incluso para su padre, con el que no se reconcilió hasta muy entrada su edad adulta. Lo deja muy claro en su canción Independence Day : Now I don’t know what it always was with us / We chose the words, and yeah, we drew the lines / There was just no way this house could hold the tow of us. Es una canción triste en la que flota un ambiente de nostalgia de lo que realmente no llegaron a tener, una relación padre-hijo. No se comprendieron (ni lo intentaron).
Siempre recuerda que la primera vez que soportó ver su imagen en un espejo fue cuando se pudo comprar su primera guitarra por 18 dólares con 13 años. A los 16 su madre le regaló otra que compró a plazos y ahí fue cuando tuvo claro su futuro.
Por aquel entonces había un tipo en el pueblo, Tex Vinyard, que tenía una banda de rock y Bruce llamó una noche a su puerta para pedirle una oportunidad. Tex le preguntó que canciones conocía y Bruce le dijo que ninguna, a lo que este le contestó que hasta que no supiera al menos cinco que no volviera.
The Castiles, con un jovencísimo Bruce (el primero a la derecha).
A la noche siguiente Bruce volvió y le dijo “hola, soy Bruce Springsteen. Se acuerda de mi?” y tocó a la perfección cinco canciones que había aprendido aquella noche escuchándolas en la radio.
Así entró en The Castiles, su primera banda. Se dedicaban básicamente a hacer versiones y desde el principio él se negaba a tocar canciones de “los 40 principales”. Prefería hacer versiones soul y rock y siempre que podía tocaba sus propios temas.
Bruce siempre tuvo obsesión con huir de su pueblo natal y del futuro que le esperaba si se quedaba. De eso trata su primer gran éxito, el disco Born To Run.
Mi joya de la corona
Desde la primera canción, Thunder Road, la huida es el tema central del álbum. Las imágenes que nos explica son las típicas del sueño americano: chico conoce chica y huyen en su coche en busca de un futuro. Lo que se pregunta es ¿quieres cambiar tu vida? ¿quieres una oportunidad? Pues muévete y haz algo porque nadie más lo hará por ti: So Mary climb in / It’s a town full of losers / And I’m pulling out of here to win. También está la oscura y espiritual historia de Jungleland con uno de los solos de saxo más bonitos que nunca se han compuesto en un tema rock. En él Clarence Clemons (que nos ha dejado recientemente) se muestra dulce, intenso y absolutamente emocionante. En este disco Bruce intentaba recrear un sonido a lo Phil Spector y su técnica de grabación wall of sound.
Pero ya en su siguiente trabajo, después de tres años de parón forzado por problemas legales con su entonces manager Mike Appel, nos encontramos a un Bruce más maduro que decide echar la vista atrás y enfrentarse a la realidad en lugar de huir de ella. El disco era Darkness on the Edge of Town (mi disco). Este disco marca el paso del Bruce “adolescente” al adulto. El sueño se ha roto y lo que queda es la vida real.
Everybody’s got a secret, Sonny
Something that they just can’t face
Durante la grabación de este disco Bruce llegó a la obsesión total, hasta el punto de no salir del estudio. Tenía un sonido en su cabeza y no lograba dar con él. Estaba especialmente centrado en el sonido de la batería que llegaron a probar hasta en los ascensores del estudio. Finalmente quedaron 10 magníficas canciones llenas de fuerza y cargadas de una energía que a mi parecer, no volvería a lograr. El hecho de que le costara tanto tener permiso para grabar después del juicio por el que pasó, y lo que le costó conseguir el sonido que quería consiguió este efecto.
Bruce también nos cuenta cosas cotidianas con las que cualquiera se puede sentir identificado ,como en 4th Of July, Asbury Park (Sandy) en la que nos habla de las sensaciones del amor soñado, encontrado, vivido y luego perdido que nos sume en una gran soledad. Este es un tema bastante recurrente en la literatura de Bruce: como más tarde nos viene a decir en la fantástica The Promise, desgraciadamente quien llega a alcanzar su sueño luego demasiado a menudo lo desprecia. O de las grandes amistades que se pierden por el camino, como él perdió a Terry en Backstreets, una de sus canciones épicas.
Bruce tiene una forma muy cinematográfica de escribir. Cuando escuchas muchas de sus canciones te da la sensación de ver una película en tu mente, como con la increible Incident on 57th street. En ella se recoge la vida que conoció desde los 16 años en los barrios bajos de New York. El chico de pueblo abría los ojos a una nueva realidad llena de chulos, putas, matones y toda clase de animales de la noche. El tema comienza de forma lenta, melancólica y a medida que avanza el ritmo y la voz van subiendo.
El cine siempre le ha influido mucho y varias de sus canciones contienen frases sacadas de películas, por ejemplo Atlantic City cuyo estribillo es una frase de la película de mismo título protagonizada por Burt Lancaster y Susan Sarandon.
Su relación con el séptimo arte llegó incluso a que Martin Scorsese pensara en él para el papel de Travis Bickle, que Bruce demostrando su inteligencia, rechazó por no sentirse preparado para aceptar un papel de actor. Unos años más tarde el propio De Niro le reconocería a Clarence Clemons durante el rodaje de New York, New York, que la famosísima frase “Are you talkin’ to me?” se la “robó” a Bruce. En aquella época en los conciertos cuando el público le gritaba él solía decir esa frase, miraba alrededor del escenario y la repetía de nuevo, y De Niro presenció uno de esos conciertos.
You talkin’ to me? ( 33 años después)
La única vez que ha aceptado un pequeño papel es en la película Alta Fidelidad de Stephen Frears, donde hace de sí mismo. En la escena John Cusack se pregunta qué haría Bruce en su situación, entonces aparece en una especie de sueño y le da su consejo. Esta es una cosa más que habitual entre sus fans, doy fe.
El punto álgido de esta relación con el cine llegó con The Ghost of Tom Joad. A pesar de que se había leido el libro de Steinbeck Las Uvas de la Ira, Bruce se basó en la película de John Ford. Al volver a verla le impresionó la vigencia del tema y volvió a quedar patente su grado de compromiso con la sociedad. Otro disco imprescindible. A este le acompañó una gira en solitario en la que los fans casi perdemos la vida literalmente por conseguir una entrada (gracias a la incompetencia de Doctor Music, una vez más). Aquí en Barcelona tocó en el Tívoli y unos 3.200 privilegiados repartidos en dos noches inolvidables pudimos asistir a ellos. Yo después de las dos peores semanas de mi vida por no haber conseguido entradas en la cola “oficial”,las compré en la reventa arriesgándome a ser pillada (sabía que eran falsas),pero me salió bien y vi el concierto en un palco justo al lado de Bruce. Fue como si me estuviera cantando solo a mí.
Bruce y Barcelona. Un amor mutuo…
Bruce siempre ha sido un artista muy acústico. Ya lo había demostrado con su gran disco Nebraska grabado en su casa con un grabador de 4 pistas. Muchos quieren ver en él al nuevo Woody Guthrie, como ya le pasara al sacar su primer disco pero con Bob Dylan.
Este disco fue el puente entre su gran éxito The River, magnífico disco doble, y su primer número 1 mundial Born In The U.S.A.
Para el video de su primer single, Dancing in the Dark, contó con la dirección de Brian DePalma. El director no lo pudo hacer peor. Mientras que la canción habla de un hombre desesperado se ve a un Bruce con la cara súper feliz que para rematar saca a bailar a una chica, una jovencísima Courtney Cox (Friends y la horrible saga de Scream).
Es un disco bastante comercial en el que por primera vez utiliza sintetizadores. Y volvemos otra vez a los temas recurrentes de la vuelta a los orígenes, las viejas amistades… Tiene también la polémica con Reagan y su monumental enfado por utilizar la canción que da título al álbum para su campaña política. La canción es totalmente crítica con su país por el trato que se da a los veteranos de Vietnam.
Durante esta época se casa con una aspirante a actriz de la que se separa un par de años después, y de esta relación rota salen las canciones de Tunnel of Love, un disco introspectivo en el que reflexiona sobre el amor. El amor roto concretamente.
En la década del 2000 Bruce con sus hijos ya mayores empieza a posicionarse públicamente en cuestiones políticas. Hasta entonces jamás lo había hecho. Lucha activamente para echar a Bush y esto le cuesta una campaña en su contra y boicots en sus conciertos.
El disco The rising salió después del 11-S y aunque muchas de las canciones las escribió a raíz de ese hecho, la que se utilizó más cuando se hablaba del tema, que fue My City Of Ruins, la había escrito antes para denunciar el estado en el que se encontraba Asbury Park, una de las zonas de New Jersey de su infancia.
Es un disco de directo totalmente. Aunque muchas son medios tiempos es una delicia escucharlas en concierto.
Pero Bruce se atreve con todo y después de otro gran acústico (Devils and Dust) sorprendió a todo el mundo con We Shall Overcome: The Seeger Sessions; un disco brutal de canciones folk tradicionales absolutamente imprescindible, con un directo aún más brutal. Una auténtica fiesta.
Una de las cosas con las que los fans le hemos devuelto todo lo que nos ha dado (aparte del dineral que llevamos desembolsado entre conciertos y discos), es la libertad que le hemos dado para hacer lo que en cada momento creía que debía hacer. Es decir, hay bandas que viven de sus grandes éxitos (léase The Rolling Stones por ejemplo aunque hay muchos más), y en parte es porque sus seguidores no les dejan ir adelante, explorar sonidos y músicas. Evidentemente ellos se han dejado, pero no todo el mundo tiene tan claro su camino. Bruce puede salir de gira y no tocar ni una sola vez un himno como Thunder Road y nadie lo criticará por ello.
En fin, me dejo muchas cosas y muchas canciones reseñables y sobretodo muchos momentos vividos con él y con su música.
Como dice en una de sus grandes canciones :
STAY HARD
STAY HUNGRY
STAY ALIVE!!!!

Ferrán cierra la entrada:
Y esta es la crónica bicéfala de una pasión por la música, compartida con Aranza y con muchos de los que os acercáis a este blog.
Dedicado a Clarence Clemons (Big Man) y a Danny Federici, ambos fallecidos y miembros imprescindibles en la E street band. Gracias Aranza.
The Boss

sábado, 29 de octubre de 2011

En nombre del padre

Hace unos días estaba escuchando una de las mejores canciones de Bruce, en la preparación de una entrada futura sobre la que tengo grandes expectativas, y estaba disfrutando de la música de este maestro, en ese momento tuve la percepción de que en el tema que estaba sonando se destilaba una hondura especial desde el lamento del cantante, los versos se desgranaban con una cadencia hermosa y oscura, y la sensación global era de que me estaban contando algo muy importante, incluso trascendente. El poema que arma la canción nos habla de las referencias más íntimas que tiene el ser humano, el hogar y el padre. My Father's house es un himno muy presente en mis escuchas pero hasta la fecha no me había parado a pensar sobre la esencialidad de la historia:
Last night I dreamed that I was a child out where the pines grow wild and tall
I was trying to make it home through the forest before the darkness falls 
Bruce se desnuda cantando a la memoria de su padre
Bruce frasea muy despacio, muy sentido, cuenta un sueño que explora el desarraigo con hermosura y fatalidad, el hombre que sueña con la vuelta al hogar paterno en clave infantil y se topa con la dura realidad de que esa vuelta no es posible, de que aquello que anida en su interior sólo se recreará allí, donde los paradigmas habitan. Y la idea que gesta esta entrada se plasmó entonces, pensé que existen una serie de obras en las que el artista flirtea con el eco de sus fantasmas infantiles, con el sello que deja el recuerdo de la figura paterna en el resto de nuestras vidas, que conectan con hilos antiguos que enlazan toda su historia y que sería interesante exponer algunas de ellas.
No me extenderé más en el sensacional canto del Boss porque ya habrá ocasión para hablar algo más sobre él, reseñado queda que es el motor que puso en marcha estas letras y que es un placer conectar de manera tan directa con el alma de ese tipo tan cercano como es Bruce Springsteen. Queda establecida la línea argumental de esta entrada, el impacto hondo que trasciende en creaciones que viajan a la ausencia del padre.
La segunda referencia que me viene a la cabeza sin esfuerzo acerca de este tipo de obras que habitan en la esencia personal comentada es un libro, una obra que se inicia con la muerte de un padre, La invención de la soledad (1982) de Paul Auster. Auster es un novelista menor que ha ido de más a menos en su carrera, sus novelas iniciales La trilogía de NY (1987) o La música del azar (1990) son claramente más interesantes que otras posteriores hasta llegar a la decepcionante Sunset Park (2010) donde el autor se muestra terriblemente confundido acerca de la novela que quiere escribir y se manifiesta este dislate en la que consigue editar. Le atribuyo a Auster un excesivo éxito y ello genera una escritura poco pulida, sus obras son esbozos de textos que podrían ser mejores y que, en general, se ofrecen laminados por la torpeza que produce la falta de profundidad en las revisiones que toda obra precisa.
Paul haciendo de padre, el lenguaje corporal de ambos es revelador
Pero en los inicios de su carrera escribió La invención de la soledad y en ese opúsculo de memorias nos ofrece una primera parte, llamada Retrato de un hombre invisible, en la que reflexiona sobre el papel que su padre jugó en su vida, luego, en la segunda parte, El libro de la memoria, se sitúa como padre para explicarse y ya no tienen tanta intensidad. Nos encontramos de nuevo con honduras notables, Auster intenta llenar los huecos de su carencia paternal en un hermoso ejercicio que no culpabiliza, que no achaca al padre lejano la responsabilidad de la distancia ni tampoco se ofrece como víctima de nada, narra sobre la lejanía y ello le aproxima a nosotros, los lectores, con un gran acierto:
"Ha habido una herida y ahora me doy cuenta de que es muy profunda. El acto de escribir, en lugar de cicatrizarla como yo creía, ha mantenido esa herida abierta. En ocasiones he sentido un dolor concentrado en mi mano derecha, como si sufriera un desgarramiento cada vez que levanto la pluma y la presiono contra el papel. En lugar de enterrar a mi padre, estas palabras lo han mantenido vivo, tal vez mucho más que antes."
El nivel en el que se mueve el texto nos sitúa también en territorios íntimos del creador, el timbre es profundo, la narración captura por la autenticidad universal de lo que estamos leyendo y cuando uno levanta la vista al finalizar lo hace habiendo recibido un impacto emocional que deja huella. Es un libro que captura y hace reflexionar, me gusta regalarlo y lo he hecho en varias ocasiones, ahora lo recomiendo desde este foro.
Una conocida guitarra puntea de forma suave pero intensa, la tremenda elegancia del gentleman Clapton no permite intuir aún lo que se avecina, las cuerdas se afilan aupadas por el metal de los charles, se ahondan, y la voz abre el creciente desgarro con el que EC nos habla de los ojos de su padre, My father's eyes, para contarnos el dolor por la pérdida de su hijo. Si yo hubiera sido Climmie no hubiera puesto los coros que reblandecen el dolor, o los hubiera puesto en tono de Gospel salvaje, no obstante el viaje a la ruptura vital está garantizado, no hay veleidades sonoras ni demasiado cromatismo que adorne, básicamente es un hombre que ha perdido un hijo y que canta a su padre, aspectos mayores de la existencia, temas universales donde los haya, y una vez más, una obra que merodea al padre recoge con precisión la profundidad y el dramatismo que la añoranza sobre los ausentes hace explotar.
Un padre con su hijo, antes del desgarro
Si la figura del padre en Bruce era el símbolo del paraíso perdido de la infancia, de las raices primordiales y de la desorientación que se genera en su ausencia, la de Clapton representa, como en Auster, la fijación de los hitos personales entre las generaciones, el autor como puente entre su padre y su hijo, el uno le alimenta al otro en su relación, esas relaciones que no se eligen pero de las que uno jamás escapa (las familiares).
Where do I find the words to say?
How do I teach him?
What do we play?
Bit by bit, I've realized
That's when I need them,
That's when I need my father's eyes.
My father's eyes.
That's when I need my father's eyes.
La experta producción con la que la canción, y el disco, están dotados no logra esconder el hilo tenso y directo que traza EC, una conexión sustentada en la desnudez que exhibe y que se hermana sin fisuras con nuestras páramos anímicos.
Seguimos el recorrido de obras marcadas por la ausencia del padre, y no nos alejamos de la familia Auster, Siri Hustvedt es su mujer y también es escritora, una maravillosa escritora. La dimensión de sus novelas es muy superior a la de Auster, en las dos que he leído (ahora ando con La mujer temblorosa o la historia de mis nervios, 2009) he descubierto a una excitante agitadora del insondable mundo de las relaciones humanas y, sobre todo, de las relaciones familiares.
Lloyd Hustvedt, el agitador que no se ausenta
Con Siri la presencia de la ausencia paterna es muy potente, pierde a su padre en 2004 y la primera novela que edita con posterioridad es la Elegía para un americano (2008) donde mezcla la ficción sobre la resolución de un enigma en la vida de un padre, recientemente fallecido, de dos hermanos (el enigma es un macguffin de manual, la excusa de la que se dota la autora para para trazar esta novela dual, de carretera e introspectión intensa al mismo tiempo) y los textos extraídos de los diarios de su padre. Es muy profunda la permanente voz del difunto, la hondura intelectual y emocional de los textos de Siri resulta brillante y abrumadora, su perfil artístico es el de un ejemplar puro de intelectual dotado, pero su producción no aleja al lector a partir de esa circunstancia, como producen algunas obras ladrillo de otros escritores, la maestría de la escritora nos abre las puertas al dialogo interior, al disfrute de las historias bien construidas. Siri narra en su novela, desde el personaje masculino que surge de la figura de un hermano de la autora inventado y que la cuenta en primera persona (el hijo):
"Soy consciente de que la ausencia de mi padre había desatado aquella necesidad de anotar mis actos y sentimientos, pero al deslizar la pluma sobre las páginas comprendí algo más: yo deseaba responder con mis palabras a lo que él había escrito. Estaba hablando con un muerto"
De nuevo el ejercicio de la escritura resucita al padre y percute en los resortes interiores de autora y lector, el sendero desciende a lo primigenio, la palabra deviene sentido básico y lo consigue con esa manera tan característica con la que los escritores de EEUU parecen manejar con tanta solvencia desde la irrupción de Faulkner y Fitzgerald, una estructura de lenguaje limpia y precisa, que desarbola el devaneo, dispone nuestro interior sin remedio. Tengo una época de bastante buceo en la literatura USA contemporánea y la comparto con fruición con un grupo que se va ampliando y al que este apartado de la entrada va dedicado (MR, Carlota, Mimaría, Sumaría, Xavier), alguna vez tendré que hacer una entrada para glosar con algo de profundidad sobre las maravillas que se pueden encontrar bajo esta etiqueta literaria.
Siri, una autora de la nueva narrativa USA, una mirada profunda
Retomo a Siri para ahondar en su fijación en la figura paterna y sobre todo en lo que la ausencia produce, ese hueco revelado que el inconsciente no ha dejado de preservar, somos rehenes de las carencias primigenias y el padre las simboliza de forma notable, apelar a su figura sirve de catarsis exorcizante. En las "memorias" que estoy leyendo de Siri, La mujer temblorosa (2009), la referencia al tema de esta entrada no puede ser más potente, en un texto que la escritora produce para trasladar su patología nerviosa a la luz, un viaje desde los síntomas, los tratamientos y .... (aún no lo he acabado), encontramos que la primera frase del primer párrafo dice lo siguiente:
"Cuando murió mi padre, yo me encontraba en mi casa de Brooklin......", estas palabras en un ensayo que pretende plasmar una vida de migrañas y transtornos nerviosos, no puede ser más significativas, ni más exactas, preludian el viaje por un trastorno básico. Qué gran escritora es Siri Hustvedt.
Nuestra última invitada en la panoplia de "perturbados conscientes" por la figura del padre, de artistas que se ponen muy serios cuando lo recuerdan, o que porque lo recuerdan se ponen muy serios, es una pinaista y cantante azerbayana, supongo que encontraré pocos lectores del blog que la conozcan, y eso es un refuerzo en la idea de hablar de ella y hacerlo glosando su viaje al padre. Aziza Mustafa Zadeh es una hermosa mujer con una presencia muy original en el firmamento musical, su propuesta es el resultado de la fusión entre un Jazz muy serio (muy Jarret) con el Mugham (uno de los tipos de música folclórica de Azerbayán) y el aderezo de algo de clásica como coadyuvante. El resultado, un flamígero cóctel de temas hermosos, intensos, rítmicos y coloristas procedente de una de las regiones que conforman la cuna de nuestra civilización, uno de esos países que componen el eje del mal del "amigo" Bush y uno de esos lugares en los que el peso de los milenios dota a todo de una perspectiva privilegiada.
El padre y la niña Aziza
Aziza era hija de un reputado pianista de Jazz que murió a los 39 años de edad cuando Aziza contaba con 10, el vínculo está muy iluminado esta vez, no hay que buscar en el inconsciente exhibicionista los nexos, la pianista sigue la estela de un padre con el que no ha podido hablar, que le ha hecho convivir con su recuerdo y del que ha extraído talento y vocación. La discípula triunfa en el empeño de la emulación del mentor y se convierte en una figura emergente y original en el saturado mercado musical. el poco conocimiento que se pueda tener de ella no es señal de que su talento o su producción sea marginal o algo similar, en el disco que contiene el tema del que quiero hablar la pianista se acompaña de músicos como Stanley Clarke, Bill Evans o Al di Meola, interpretes que no se embarcan en proyectos de dudosa consistencia, y por supuesto, este no es uno de ellos. Mi relación con esta artista es muy reciente, no va más allá de un mes (no siempre mis entradas van a ser historias del abuelo Cebolleta!), se produjo a partir de la búsqueda de música palestina que me incitó a hacer un compañero del trabajo, la red es una proveedora generosa y entre varios hallazgos relevantes me topé con Aziza, el flechazo fue instantáneo, el piano de Jazz tocado a orillas de Mesopotamia, la cultura más antigua destilando swing, la fusión total que Miles evocó en tantas creaciones, la luz cambiante y bastarda que la inspira me enamoró sin remedio. Su obra ya contiene nueve discos y en las pocas escuchas que he podido hacer de algunos y en las más de otros he ido apreciando de forma creciente el placer de conocerla, pero lo curioso es que su relación con esta entrada no ha sido buscada, se ha producido de forma muy ligada con el azar, ese revoltoso generador de bonitas historias. Cuando escucho música de alguien que conozco poco tengo el hábito de marcar los temas que me capturan con mayor fuerza con el sistema de estrellas que comparten reproductores como el Winamp (en el portátil) o el Itunes (en el Mac), ello me permite recuperar rápidamente el grupo de canciones que más me han gustado para proseguir en la captación del mundo particular del músico incorporado.
Otra mirada, desde los milenios nos bailan el fuego
Ayer, mientras jugaba en la búsqueda de canciones presentes en mi discografía que contuvieran referencias al padre en su título me encuentro que la primera canción de Aziza que marqué, se llama justamente así, Father, y al leer el título me di cuenta de que mantenía las constantes de las cuatro obras relacionadas anteriormente y que había sentido esta intensidad en la primera escucha del tema (la lista contiene canciones que merecerían reseñas similares como: Ryan Adams - My father's son, Lisa Gerrard - Our father, Tom Waits - Sins of my father, Matisyahu - Father in the forrest, Elliot Murphy - My Father's house, Paul Simon - Father and daughter, Tori Amos - Father's son ... así hasta 46 piezas.
El álbum Dance of fire (1995), tercero de su carrera, finaliza con Father, y la pieza final presenta una ruptura tonal muy acusada, donde todo el disco ha presentado figuras luminosas que danzan en las cuerdas del piano camufladas en punteos que firmaría el mismo Paco de Lucía, mucho Mare Nostrum de nuevo en mis líneas, lo que en 12 tracks se desparrama de luz y aires de fiesta en el oasis, de repente se troca en el lamento intenso que transmiten añoranza y admiración. Aziza produce una elegía en un tema instrumental que no es fúnebre, hay demasiado amor en sus notas, pero que es, una vez más, muy profundo. No se me ocurre mejor final de esta lista, una artista describe la ausencia del padre a partir de las notas que un piano canta en soledad.

"Esa misma noche soñé que estaba con mi padre y que él extendía sus brazos hacia mí. Yo me inclinaba para que me abrazara, pero antes de que pudiera hacerlo me desperté. A la mañana siguiente me llamó mi hermana Liv para decirme que nuestro padre había muerto" Siri Hustvedt en La mujer temblorosa.

Dedicado a mi padre ausente.

lunes, 24 de octubre de 2011

Ciao Sic

Un domingo cualquiera, otra jornada asaetada por las noticias deportivas, ayer el Barça dejó volar dos puntos, hoy los All Blacks ganaban su segundo mundial, había motos pero el campeonato ya está finiquitado en GP y ni me enteré de la carrera.
Un domingo cualquiera, miles de seres humanos mueren  y morirán en el transcurso de las horas de este día de asueto para el afortunado que no los tiene todos libres.
Un domingo cualquiera y un extrovertido chaval de Cattolica se ha matado por ser él mismo, por pensar que su envergadura le permitiría domeñar las gomas frías, el trazado artero, las sombras de sus rivales. El 58 está caliente, la pista aún no, y una vez más sigue la línea de su trazado particular, un sendero que a veces existe y a veces se llama asfalto.
Un domingo cualquiera y 183 centímetros de ser humano son decapitados en un lugar tan insólito como Sepang. Me siento mal por ser fanático de un deporte que siega vidas por deporte, hace un año Shoya (la carrera ni se paró), antes Kato, Prior, Wakai, Palazzese, Heck, Wrettom, Huber... El regusto del circo romano me aqueja, qué goce merece la muerte de otras personas?
Un domingo cualquiera y hace ya 38 años que llevo moto de forma legal, Easy rider se estrenó poco antes de mis catorce y su estruendo libertario me marcó para siempre, supe de forma natural y definitiva que si hay una forma de desplazarse que recoja la estela del vuelo de las aves es el trazar rutas con dos ruedas y un motor japonés entre las piernas. Cuando uno ha llevado una bestia salvaje de cien caballos y la ha puesto a más de doscientos siente que el vértigo se puede tocar, y lo toca.
Una sonrisa desvanecida (este es el contenido de la web de Simoncelli en el día de hoy)
Un domingo cualquiera mis horas se han llenado de música, Bruce ha oficiado el funeral: Cause baby I'm just a scared and lonely rider, But I gotta know how it feels.....  where we really wanna go and we'll walk in the sun. But till then tramps like us, baby we were born TO RUN
Otro domingo cualquiera y pasan por mi mente, cuando me escupe la noticia el titular de El país, los nombres de tantos jinetes salvajes a los que he admirado por su arrojo y envidiado por su manejo: Giacomo, el primero, el dominador absoluto de su década, el hombre que cabalgaba la MV Augusta como un apache libre, Barry, el inglés sinuoso, el tipo que me ha asombrado más por la osadía inteligente de su trazada, Kenny, un capo, el que destronó a Shene y el primer estadounidense que alcanzó el título, abriendo el grifo de jinetes USA, los monstruos que convirtieron el circo de la cilindrada reina en un rodeo apasionante, Eddie, Freddie y los Wayne, una escuela de samurais afilados como el dolor de lo absurdo, devoradores de circuitos y estrellas fulgurantes. Llegó Michael desde las antípodas y puso sus gomas sobre los rivales, sin piedad y sin mirar atrás, colgado de su montura hasta cansarse de acariciar la pista. Los años latinos que inaugura Álex y destroza il Dottore, el genio de Urbino dibujando senderos únicos y patentando la frenada... Y hasta la fecha, sólo son carreras, a veces con gusto a carnaza.
Un domingo más, pero no para Paolo, un tal Paolo Simoncelli que ha asistido en directo a la vida arrebatada de su cachorro, menos para la madre y la hermana. Se han quedado suspendidas en el trance de temer lo peor y que sucediera.
Un asco de domingo, un sinsentido, honrar la muerte de uno de los millones de habitantes del planeta que nos dejará en o nos ha dejado en 2011, lo siento, tampoco conocía a Marco pero me sabía las partes de su corpachón que le sobresalían de la Honda, un apasionado que transmitía su locura.
Un domingo que pesará sobre Rossi, y sobre Colin. Un peso que no aliviarán los lugares comunes sobre el azar o la inevitabilidad de los accidentes.
Un domingo en el que quiero escupir mi absurdo dolor.
Ciao Marco, baby you were born to run, ya nunca veremos como te rapas la melena.

viernes, 21 de octubre de 2011

Guijarros

guijarro(De guija).1. m. Pequeño canto rodado  Diccionario de la RAE

Hace años que tengo una sensación algo molesta, a veces teñida de un orgullo alelado, y que, en general, siempre me sorprende; ésta se relaciona con un paradigma conceptual que me sostiene desde hace mucho: la idea de que no existe unicidad perceptiva en la repercusión de una obra artística, si una creación solo le habla al "artista" es que peca de su rasgo esencial, el valor artístico. Para ser considerada una obra de arte la incapacidad de proyectarse le restaría este distingo que puede poseer un objeto creado por la mente y los sentidos de una persona. Pienso que una obra de arte lo es cuando trasciende la barrera del yo al otro y en esa dinámica impacta en la sensibilidad, las entrañas o el alma de otro ser humano. Sé que la historia me muestra casos de rechazo o indiferencia a obras de creadores notables, y lo eran porque luego han tenido una admiración y entendimiento masivos; pero no me intimida el hecho, sostengo de forma rotunda que una obra de arte puede ser calificada como tal en el momento en el que una creación conecta de forma única y esencial  un espectador, y aduzco, para estos casos de incomprensión o indiferencia temporal, razones que pueden provenir de corrientes culturales contrarias, momentos históricos convulsos que absorben percepciones latentes, incapacidad del medio en difundirse  o circunstancias similares, que han impedido la percepción adecuada de dicha obra. Y como resulta que los humanos somos más iguales de los que nuestros egos presuponen, y más diferentes de lo que las generalizaciones ofrecen, el topar con ignorancia donde uno vive impacto y familiaridad es lo que le confiere a la sensación la molestia apuntada al principio.
En el caso, más que probable de todo lo anterior resulte un galimatías incomprensible, quiero aclarar que me estoy refiriendo a la extrañeza que me provoca la expresión de desconocimiento que veo pintada en la cara de mi interlocutor cuando le comento sobre alguna de las joyas de mi discografía y le resultan absolutamente desconocidas. No puede ser que discos que me han procurado tantos momentos de placer sean ausencias implacables en los registros musicales de tantas personas. Por ello, hoy, al fin, voy a desquitarme y voy a darles la difusión que me permita la audiencia de este blog. Algunas de las grabaciones que recomendaré son amigas de hace décadas y otras de hace meses, pero todas ellas comparten la carga de ser admiradas en solitario, sin haber encontrado casi nunca un cómplice avisado.
El guijarro irish, la liviandad del aire
Tir Na Nog. Tir na nog (1971), este el primer disco de esta saga de guijarros, piedras preciosas a las que la ignorancia o el olvido han dotado de una pátina sin lustre que las hace inapreciadas, en el jardín, guijarros en cuanto se presentan como elementos anónimos ante el público, escamoteadas a la vista entre el marasmo de lo obvio y difundido.  La ópera prima del duo dublinés formado por Leo O'Kelly y Sonny Condell es una primorosa obra de 13 canciones perfectas, la delicadeza de las voces y los instrumentos eleva este disco a niveles muy bellos. La música celta, y este disco es un ejemplar con un ADN muy puro en este sentido, es una corriente en la que el lirismo, la melancolía y el gozo, más que la alegría en muchas ocasiones, es frecuente, los TNN optan por la vertiente intimista, con las dos voces y unos pocos instrumentos acústicos (comparten con el género Farmer algunas características) construyen un universo que nos traslada sin esfuerzo a Innisfree, por citar una población referencial. Desde la belleza nis embrujan y desde la calma nos arrullan. Fue un referente en un grupo de adolescentes entre los que me encontraba y no he vuelto a saber de nadie que los haya oído nombrar. En la época de los primeros ADSL y las tarifas planas parciales, de 20 a 8 en laborables, me costó bastantes jornadas reunir todo el LP pero lo conseguí, lo curioso es que ahora está mucho más asequible e incluso otros discos de la pareja se pueden encontrar con facilidad. Dedicado a los que el adjetivo bonito les resulta oportuno.
Nunca Nastassja estuvo tan hermosa como en esta película
Ry Cooder. Paris, Texas (1985). Este es un autoguijarro, un enorme descuido de mi anterior entrada "Maridaje que me incapacita?", cuando escribía acerca de las pocas bandas sonoras que han llegado a interesarme no incluí este enorme disco, el inconsciente es sabio y lo omitió por la sencilla razón de que no lo tengo conceptuado como tal, además, es que la había reescuchado poco tiempo antes. En la preparación de la música no jazzera para el viaje a Donosti estuve buscando música viajera, y esto lo es por antonomasia, la película de Wim Wenders (de lo poco visible que tiene le pedante alemán) es una de las dos mejores road movies que yo conozco (la otra es la deliciosa Dos en la carretera de Donen), y Cooder compone desee su guitarra himnos para la carretera, no es el único gran disco de este semidesconocido en nuestros lares, tiene una excelente discografía y he elegido esta obra para paliar su ausencia del post anterior. El tipo ha tocado con Clapton, Taj Mahal, Neil Young, algunos Stones, Mavis Staples y una interminable lista. Dedicado a los que saben que el viaje es el auténtico objetivo y el destino la excusa.
Ready por the trip?
Iron Butterfly. In-A-Gadda-Da-Vida (1968). DAN DAN DARADANDAN DAN DAN DAN, el potentísimo riff de Erik Braunn irrumpe poderoso en la canción homónima con el álbum a partir de un sonido Hammond que le abre paso, nos esperan diecisiete minutos de psicodelia sesentera en estado puro. Un disco mítico entre los hippies de aquella época y que hoy en día parece imposible encontrar alguna persona que sepa de él. Uno de los guijarros más puros de esta ristra, puedes encontrar fanáticos de los primeros Floyd, de los Doors, de Hendrix o Joplin ni hablemos, pero de los Iron, ni rastro. El disco contiene una cara A con cinco temas más que interesantes y que ya se harían merecedoras de constar aquí, pero el tema comentado que llena la cara B es un viaje único por el Peace and flowers más auténtico. El título parece provenir de un estado de colocación notable y cuando el batería le preguntó al guitarra como se llamaba el tema, eso fue lo que entendió. El recorrido musical se llena de ecos lisérgicos, de solos arrebatados, de pausas para tomar aliento, de crescendos vigorosos; es un festival para los sentidos. Dedicado a los que añoran sus camisetas desteñidas con lejía.
Arcangelo Corelli. Concerti Grossi, Op. 6 ,nº 2, 5, 8 y 9 (?). En el barroco y la clásica los guijarros son tan frecuentes que dan algo de cansancio, si el mismo Bach se pasó un siglo perdido en el jardín, Quién estará a salvo?. No obstante esta serie de conciertos son muy conocidos y podría parecer una "boutade"incluirlos aquí. El motivo no es tanto la obra, que no se toca todo lo que se merecería (como casi todo el barroco) porque es una música excepcional, sino la versión que me hizo descubrirla hace ya unos años.
Una edición peculiar, una carátula imposible de encontrar
El director checo Bohdan Warchal, al frente de la formación que el puso en marcha como primer violín, la Orquesta de cámara eslovaca, nos regala una aérea recreación de los cuatro concerti mencionados. El grupo funciona como una unidad muy trabajada, ofreciendo el brillo del sonido al conjunto en consonancia con la filosofía de orquesta pequeña y estable sin estrellas que opaquen al resto, las cuerdas se suceden y se cruzan, contrapuntean y cantan. Ni que decir tiene que la formación es muy popular en Eslovaquia, y que cuenta con un repertorio muy amplio, pero de escasísima repercusión internacional. Este disco ha conseguido que las otras versiones que he escuchado de esta obra me parezcan pobres, diría que Bohdan y yo compartimos una visión de Corelli, y los demás directores no. La pregunta es como llegué a adquirir este guijarro, curioso donde los haya, pues resulta que el grupo editorial Zeta tenía, en los noventa, una revista que se llamaba Dinero (creo que era como de actualidad económica o así, y si no lo era es que el editor era un zumbado graciosillo) y que ante la lógica falta de ventas tuvo la genial ocurrencia de regalar un ejemplar (Los genios de la música clásica) de la colección con cada número de la revista. Incoprporé una media docena de piezas que no tenía y ésta fue una de ellas, aún me acompaña. Dedicado a los eslovacos y a los checos y a todos los ciudadanos que saben solventar sus diferencias de forma amistosa (aunque los checos se hayan quedado con la mejor parte ;p).
Otro inglés al Blues
Clark Hutchinson Band. Blues (1968). Guijarro comprensible a medias, los CHB nunca han tenido repercusión mediática y se aferraron al Blues en los años en que los ingleses lo abandonaban, ya comenté en el post de Clapton lo difícil que resultaba mantenerse fiel en aquella época, el Pop y el Rock desbordaban el mercado y apenas quedaba un hueco para los Mayal, Yardbirds y unos pocos. La banda, creada por Mick Hutchinson y Andy Clark optó por una vía propia muy sureña y muy blanca. El álbum presentado es magnífico, lento como el Missisipi cuando se curva en meandros, luminoso y intenso. El disco desgrana magníficos pasajes musicales desde el soberbio Bad loser que lo abre hasta llegar al meandro final, el tema llamado The summer seems longer, donde Mick nos da una lección de como se toca un blues al final de una dura jornada estival, las notas se alargan y el ritmo se aplana hasta saberse en ocaso. El guitarrista tiene un origen en su carrera como miembro de una banda que tocaba música hindú y tal vez ese sea su aire diferencial, no suena a nada conocido y no merece ser desconocido. Dedicado a los que aman los atardeceres estivales.
Tricky. Blowback (2001). El p... amo de la escena de Bristol de los 90, el cofundador de Massive, el pincha en todos los jolgorios que alborearon la puesta en escena de la eclosión musical del Trip Hop, se hace mayor, encuentra una chica y borda un trabajo dentro de una carrera inmaculada. Pero... Tricky, quién es Tricky?? Para el que quiera saber más está la wikipedia, pero el que quiera sentir mejor que se deje acompañar por esta maravilla de la música atmosférica densa y perfectamente editada, qué gran trabajo de producción contiene el disco!. Por qué es un guijarro?, sencillamente porque los fans del príncipe oscuro lo tachan de comercial, a pesar de que las ventas no se diferenciaron demasiado del resto de discos editados hasta entonces, y reniegan de él, pero los no conocedores de esta corriente musical no llegaron a asumirlo.
Para perder el aliento sin cesar
El disco es un puzzle completísimo de las filias de Tricky, los temas se mueven entre algunos ritmos hipnóticos y otros alegres, joviales incluso (el chico está enamorado) y me permito insistir en el estratosférico sonido que posee, el mago nos presenta los sonidos por planos perfectamente cuidados, cada ráfaga se adecúa en su lugar y cada momento suena como debe, una gozada. La pasión que siento por este disco proviene del momento de su incorporación, el primer verano que pasamos en nuestra casa con Mimaría fue una banda sonora permanente y sus canciones himnos del aposentarse en la nueva situación. Ella ama este disco y yo también. Dedicado a Mimaría.
Let the buffalos run
The Stills-Young Band. Long may you run (1976). Neil Ypung es un experto en guijarros, el canadiense es un autor compulsivo y el mercado no entiende de tanta efusividad creativa, no hace promociones y saca un disco acústico cuando las ventas apuntan a lo eléctrico, o viceversa. El padre espiritual de Cobain, Vedder o los Gallagher (Nirvana, Pearl Jam y Oasis.. nada menos) es un espíritu libre donde los haya y hace música. La que le gusta y cuando le gusta. A mediados de los setenta se desintegra la celebérrima formación Crosby, Stills, Nash and Young, paradigmas del Country Rock más auténtico y Stills y Neil se reunen para tocar un poco y grabar otro poco, ambos eran viejos colegas de los tiempo de Buffalo Springfield y llegan a este momento en plenitud creativa. El resultado, un guijarro de armas tomar, los fans de cualquiera de los dos desconocen de forma generalizada este trabajo y es uno de los mejores de la carrera de ambos. A Neil el trabajo le gusta y sigue interpretando algún tema en la mayoría de los conciertos, su versión de la canción Long may you run en el Unplugged (1993) es rotunda y vigente al máximo.
A mí hay un momento que me resulta muy especial en este trabajo, el track Fontainebleu (ellos lo pronuncian "faunteinblu"), una creación de Neil, es una casi balada campera en la que el monstruo mete una eléctrica chirriante a rabiar que suena increíble, la suavidad de las voces con el ácido de las cuerdas es sublime. Dedicado a todos los que sienten que la música es libertad.
Un esteta poderoso
Jonsi. Go (2010). Un futuro guijarro. si no lo es ya. Una gran obra Pop que desparrama lirismo y atmósfera sin descanso. Un álbum de un género por el que guardo muy poco respeto pero que de vez en cuando produce genialidades como esta, el vocalista de los opacos Sigur Ros haciendo rabiar a sus seguidores snobs con una obra que se entiende y asume (un poco a lo Tricky pero en gay) por un público que es mayor. La pena es que el mercado devorará, si no lo ha hecho ya, esta joya que en la pérdida de brillo se trocará también en otra piedrecilla olvidada. No lo merece la colección de canciones que nos ofrece bajo esa portada tan esteticista, su música peca tal vez de ello a veces, pero al caudal de belleza e intensidad que nos regala, no se le pueden poner demasiadas objecciones, las poderosas baladas que desgarra la voz de Jonsi, ensartada en unos arreglos con mucho sabor a fiordo y leyendas escandinavas, generan demasiado estremecimiento en la piel como para no cautivarse. Mimaría y yo tuvimos oportunidad de asistir a la parte final de su concierto de presentación dedo disco en el Sónar y una de las cosas que se puede decir del álbum es que consigue recrear las sensaciones que el poderosísimo directo del islandés ofreció. Dedicado a los que saben dosificar el Pop con mucho tino y mucho desparapajo.
Johaness Brahms. Sinfonía nº 2 en Re mayor. (1976). Karl Bohm dirige este guijarro, otra aparente contradicción, quién no conoce a Brahms, sus sinfonías? Quién puede, desde una posición de cercanía respecto a la música clásica, alegar no saber nada de Bohm? Entonces, a que incluirla en la lista?. La presencia de esta monumental pieza del siglo XIX responde a intentar paliar la sensación personal de varios olvidos, el primero es el de la composición en sí misma. La segunda del último de los grandes románticos clásicos tuvo mucho éxito en su estreno y es una obra con presencia habitual en los conciertos durante mucho tiempo, pero su brillo es menor que la primera, esa composición que Brahms gestó durante casi dos décadas y la tercera y la cuarta. En la actualidad está desaparecida de los repertorios, los que yo controlo, usuales (cosa que se puede decir de casi todas las obras del autor) y a mí, tal vez porque fue mi vía de entrada al universo Brahms, me resulta tremendamente injusto.
Una integral cumbre
Es una sinfonía de una apariencia leve, si es que esto puede adjudicarse en algún caso a las obras del músico hamburgués, pero que en las sucesivas ocasiones en las que se va oyendo se revela dotada de una profundidad terrible y de una capacidad de emocionar muy intensa, tal vez la ambivalencia entre inocencia y alegría (los dos adjetivos con los que el músico la calificó comentándola con un amigo), su carácter pastoral o su fácil escucha, la hayan postergado entre sus hermanas. Un ejemplo estadístico de aficionado avala este dato, si uno realiza una búsqueda en Google (el guguel para mi hijo) de Brahms sinfonía, aparece solo seis veces en las primeras cien entradas, por 22 veces la primera, 24 la tercera y 19 la cuarta. Aunque sólo sea por el trabajo de recuento creo que merece la pena ensalzar esta obra para contribuir a su rescate. El segundo olvido a restaurar es al mismo Brahms, un compositor metido en la difícil cuña que forman Beethoven y Wagner, la enorme calidad del conjunto de su obra, con maravillas camerísticas como el Quinteto con piano o sus obras para el cello, sus cuatro sinfonías (el rescatar la segunda no implica desaprecio por las toras) o el celebérrimo Requiem alemán, son un legado que no se puede perder y que, insisto sobre la cualidad de apreciación personal (como siempre en este blog), parece algo perdido en el repertorio contemporáneo. Y el tercer olvido, es el de Bohm, un director por el que tengo una debilidad absoluta, sus Cosí fan tute, Tristán e Isolda, integral de las sinfonías de Beethoven, por citar tres, son joyas en mi discografía, obviamente junto a la integral sinfónica que nos ocupa. Bohm es un claro ejemplo de artista con una dicotomía habitual, una obra genial y una vida personal, como mínimo, sospechosa. El hombre que devolvió a la Filarmónica de Viena a un lugar preminente en los años cincuenta, que dirigió algunos Salzburgos y Bayreuths de forma brillantísima, es también un alemán que medró en la Alemania nazi, aprovechando el éxodo forzado de tantos músicos judíos en esa época, y del que existen fuertes sospechas de una ideología antisemita. Siempre he pensado que es muy saludable separar la admiración que se puede sentir por la obra de un artista y la opinión que el mismo pueda generar, este es un caso bastante claro de ello. Pero como hablamos de su legado, acudamos en su recuerdo y no dejemos que mengue su presencia en nuestras audiciones. La segunda sinfonía de Brahms es una composición perfecta, muy amistosa en primeras escuchas, sirve de adecuada introducción al mundo sinfónico y la versión de Bohm es sentida, brillante y exacta. Dedicado a los que siempre soñarán con cielos estrellados.
Rastro de lágrimas
Peter Green. In the skies (1979). Green es un hombre que lo ha tenido todo para ser una megaestrella de la música y hoy en día es un hombre guijarro puro. Puedo afirmar que no conozco a nadie que sepa nada de él y lo peor es que no saben que si lo saben (perdón por la aliteración boba). El fundador de Fleetwood Mac, el guitarrista que sustituyó a Clapton en los Bluesbreakers y el autor de himnos tan archiconocidos como Black magic woman o Albatross es, hoy en día, un nombre que no suena a nadie. Su carrera tiene ciertos paralelismos con EC, el paso por los chicos de Mayal, el abandono de una banda que él crea y deja cuando el éxito les desvía del Blues, su admiración por Robert Johnson, al que también le graba un Songbook y su pasión por el guitarreo bluesero, tal vez le ha faltado la sensatez de manolenta para conducir su vida y su carrera. Esta oscuridad respecto a su figura se traslada de forma natural a su obra y concretamente a esa maravilla de la música melancólica que es el In the skies. Nueve temas propios, cantados y en la guitarra solista, nueve letanías para días de lluvia, paseos al aterdecer o veladas en compañía intimista. Las canciones del álbum son sencillas, creaciones de un alma bluesera que se sabe blanca y desdichada, el tono del disco corresponde a una enésima vuelta de Green a su carrera y hay esperanza en su canto, pero hay al tiempo, toda la carga de unas andanzas complicadas. La escucha de este disco, al que no le hubiera sobrado una mejor producción, lo sencillo no está reñido con el buen hacer, es un ejercicio de inmersión es territorios hermosos, limpios y con un intenso sabor a otoño. Démosle una oportunidad y concedámonosla a nosotros. Dedicado a los que tienen programada, real o platónicamente, una cita con alguien que les eriza la piel.
El jardín cierra por hoy, no es para nada descartable alguna edición siguiente de guijarros, hay demasiados para que sean soslayados, el azar ha querido que sean diez, no ha sido para nada intencionado, son los que he querido traer a esta ventana. Recuperando el argumento primigenio que esbozo al principio de la entrada, debo decir que todas las piezas reseñadas han contribuido de forma notable a aplacarme, estremecerme, hacerme vibrar, acompañarme, dotarme de un fondo adecuado, ensimismarme y dotarme de sonidos para regalar, en numerosas ocasiones, el arte está presente en todas ellas y sirva este post como agradecimiento a todos los creadores que las han hecho posible.
PD. La ubicación de la entrada se corresponde con el lugar donde mi sentimiento y mi alegría han estado en las fechas de edición de la misma. La fecha del día de hoy ha ingresado en el lado alegre de la historia mal que les pese a los defenestrados habituales. Algunos incluso lo considerarían un guijarro, en ese caso yo pensaré que es una roca desde la que se tallarán los adoquines de una vía nueva, la que nos merecemos.