Un espacio de viajes entre la música y palabras

Es que una vez más la música es la responsable

martes, 20 de diciembre de 2011

La palabra es de ellas

En estos últimos días he tenido el inmenso placer de sumergirme de forma continuada en la lectura de tres novelas maravillosas, tres obras que guardan algunas conexiones entre ellas, algunas peculiares y otras menos, pero que sobre todo son tres libros espléndidos, que me han abducido con una intensidad similar y, sobre todo, de forma extrema. La primera circunstancia reseñable, y que se puede deducir del título del post, es bastante obvia, las tres autoras son mujeres. Afortunadamente para los lectores y para la humanidad en general, este hecho, que estadísticamente no es normal, no constituye una sorpresa excesiva, a pesar de los descerebrados que hablan de una literatura de mujeres, el arte no tiene sexo y no precisa de uno en concreto para ser gestado. La historia de la literatura está nutrida de suficientes escritoras como para descartar que el dato pueda resultar novedoso, por citar cifras relacionadas con su participación en la vida literaria, diremos que veinte de los ciento ocho ganadores del Nobel de Literatura, un premio que, como todos, junta basura con demasiada asiduidad, han sido mujeres. La cifra resulta bastante certera, nos habla de una presencia menor pero constante. Mi percepción particular, a pesar del título, es que hombres y mujeres tienen la misma capacidad narrativa y que el talento no tiene más condicionantes que el trabajo y la posibilidad de desarrollarlo.
Y porqué ese título entonces?, si no existen diferencias debería ser: la palabra es de todos, o alguna chorrada similar, pero no, resulta que las tres autoras son conyugues de tres autores, en los tres casos forman parte de un matrimonio de escritores y en dos de ellos, como sería de esperar en la sociedad machista en las que nos desenvolvemos, la fama de la familia se la lleva el varón. Huelga decir que la circunstancia es fortuita ya que la elección de la lectura se ha producido, en los tres casos, de forma casual y no relacionada entre sí. Es más, cuando estaba leyendo el segundo caí en la cuenta de que la autora también era esposa de escritor y al acabar la lectura del tercero, y con la tonta esperanza de que se produjera la misma circunstancia, me pongo a indagar datos biográficos de la novelista y me topo con otro marido literato, el título me viene rodado.
Un primer paso en el trío, gran novela
Pero lo que vincula de forma importante los tres trabajos no es el sexo de sus creadoras, ni su vida privada, lo que convierte en extraordinaria la experiencia es el altísimo nivel literario de las tres y unas constantes temáticas que intentaré desarrollar en la medida de mis capacidades. No hay una homogeneidad formal de ningún tipo entre los tres escritos, aunque las tres son parcialmente contemporáneas, y han producido obras de extraordinario interés, si nos aplicáramos a la fútil tarea de etiquetar las novelas por estilos literarios podríamos decir que andamos con una exponente del mejor realismo mágico iberoamericano, una representante de la gran tradición narrativa estadounidense del siglo XX y con una excepcional creadora de novela costumbrista-psicológica, pero si obviamos nacionalidades las etiquetas serían intercambiables con bastante solvencia. Son tres novelas que hablan de la locura, la soledad y sobre todo, de la familia, de ese campo de minas emocional que proporciona la estructura básica que la civilización nos ha impuesto.
Glosaremos las obras en el orden en que fueron leídas sin que ello signifique una jerarquía de ningún tipo,  las tres obras se han incorporado al catálogo de libros que pertenecen a la categoría de los que han de ser leídos por todas las personas que me rodean, qué mejor herramienta que una entrada en el blog.
... la sensación de que incluso si llegáramos a rescatar hasta los últimos retazos de una vida y los amontonáramos en una inmensa pila y luego los cribáramos cuidadosamente en busca de todos sus posibles significados, seguirían sin sumar una existencia completa.
Apenas estamos en los inicios de Todo cuanto amé (2003) y Siri Hustvedt ya nos ha capturado con su lento descubrir de la trama, el párrafo resaltado pertenece a los pensamientos del protagonista, otra coincidencia de los tres libros, que no es una mujer, es el historiador del arte judío, Leo Hertzberg. La novela arranca con el inicio de la amistad de Leo con Bill Wechsler, el pintor que es autor del cuadro que provoca estas reflexiones en la voz de Leo-Siri. El aviso es contundente, vamos a teorizar sobre lo abstracto con la ayuda del hilo, hilos, que la red de relaciones entre los protagonistas hará, harán, brotar. Vamos a sentir el goce y el dolor, el desarraigo y la complicidad, y sobre todo, la inmensa soledad que Siri propone como paradigma vital de la existencia, nos la muestra en el germen de la pareja y en su trayecto, en la preciosa amistad entre Leo y Bill, la escritora expone de forma muy lúcida su visión sobre el ser humano como ente social y no se deja engañar por los acontecimientos, somos seres solitarios que a veces tenemos la fortuna de conectar con otro ser igualmente solitario. Algún lector podría sospechar que la novela es un tocho arduo y farragoso a partir de esta presentación inicial, y nada más alejado de la realidad, la prosa de la Hustvedt es luminosa y ágil, contiene todas las virtudes que han hecho de la narrativa USA contemporánea una de las más excelentes del momento, hay más luz de Fitzgerald que de Faulkner (no todo podía ser perfecto), hay una gran historia que es mejorada por la calidad de la escritora. El subjetivismo narrativo nos permite sentir mejor el peso de la soledad citada y también nos hace estar mejor acompañados. La perplejidad ante la cualidad abstracta que se le antoja impercibible a Leo en el cuadro, y que le hace realizar la declaración consciente sobre la incapacidad última en conocer al otro, es uno de tantos momentos profundos que llenan el libro y en los que el lector se permite la pausa, aventura la reflexión y logra la excitación intelectual, no solo es un libro cuya historia te captura (que no es ni mucho menos poca cosa) es un viaje por el alma y sus lados sombríos.
Soledad.... y locura.
... pero la demencia se mide en grados, y en la mayoría de nosotros, en algún momento de nuestras vidas, incurrimos en ella de un modo u otro, percibimos su insidiosa llamada y la atracción de su caída.
La salud mental, sobre todo su falta, es una constante fiel en Siri. Ya comenté en una entrada anterior su rigurosa obra La mujer temblorosa o la historia de mis nervios (2009) y el rastro del interés que siente por ello tiene un peso considerable en la novela, el párrafo citado no proviene de un personaje enfermo, eso sería vulgar, el pensamiento lo desarrolla Leo ante los estragos que un comportamiento perturbado provoca en las vidas de algunos protagonistas. Lo realmente impactante de este aspecto del libro es el inmenso amor con el que es tratado el personaje que padece la enfermedad, que incrementa el descontrol en su desarrollo. La maestría narrativa de la novela nos permite convivir con la insanía con una intensidad muy potente y muy humana, no creo necesario aclarar que, como en todo texto de nivel, no hay buenos y malos, existen víctimas inocentes y víctimas detonantes pero nunca hay referencia a la maldad humana como fuente de las desdichas o avatares. Su limpieza moral, tan en la tradición de Hammett o Chandler, es lo más humano que se pueda concebir, el no recurrir a la demonización del personaje que hace que un protagonista se enfrente a sus demonios es uno de los valores más solidos sobre los que la novela se aposenta. La historia mantiene en todo momento un desarrollo perfecto, hay saltos necesarios para que no se entumezca la lectura y hay recreaciones pausadas de lapsos que se revelan imprescindibles para tomar aire y seguir viviendo con Leo, Erica, Violet, Bill o Mark, seguir su proceso vital y asistir al efecto disgregador que los días les provocan. Todo cuanto sucede es verosímil y existe un momento sísmico, inesperado, que amenaza con romperlo todo pero no es más que otro acontecimiento en la existencia de nuestros personajes leídos, porque de la misma manera que los sabios conocen y propugnan, el abismo es detenerse, la vida es moverse.
La mirada hermosa y profunda de una mujer excepcional, Siri
... Sy Wechsler fue la encarnación del anhelo jamás alcanzado por su hijo. Era una de esas personas que nunca llegan a estar del todo presentes en los acontecimientos de su propia vida: había una parte de él que siempre faltaba, y era esa cualidad ausente en su padre lo que Bill nunca dejó de perseguir, incluso después de su muerte.
Brutal. La pincelada que destaco sobre el tercer rasgo de la novela, la familia, es breve, pero desnuda con precisión de orfebre la terrible voracidad emocional que pueden provocar, y que normalmente provocan, las relaciones familiares. Todo cuanto amé es una aventura afectiva y el título ya lo muestra de forma rotunda, el amor de los personajes se extiende más allá de la familia, entendida con el patrón habitual de la misma, pero las minusvalías emocionales provienen todas ellas de las ausencias, de las incomprensiones, de los ritmos asincrónicos y de los desconciertos, que se han generado en los núcleos familiares de cada uno de los personajes. Para Siri la familia es el universo y a partir de él construye su realidad, tengo la impresión de que lo hace en su vida y por ello en sus obras no puede escaparse de recrear esta misma dinámica. Sus libros se pueblan de emigrantes de segunda o tercera generación que mantienen constantes referencias a abuelos, tíos y demás parientes, que construyen los retratos de sus relaciones a partir del puzzle que conforman todos ellos, sus personajes SON en cuanto pertenecen a un clan, la familia. Pero la visión sobre la misma no es edulcorada ni complaciente, recorre el texto un constante cuestionamiento sobre los lazos y las servidumbres que tanto mercadeo emocional provocan, la visión es crítica pero cautiva, saber no significa liberarse y a veces, incluso, el prisionero elige quedarse dentro porque ese es el entorno donde mejor modula sus opciones vitales, nada que la vida no nos muestre una y otra vez. La mirada de Bill sobre su padre es la de un sediento, la de Leo es la de desconcierto, otras miradas son de alternancia entre el dolor y el sorpasso. Es obvio que este blogero esforzadillo tan solo conseguirá que sus lectores se pregunten que significa todo ello, la respuesta es sencilla, se trata de leer esta preciosidad de vida que se llama Todo cuanto amé.
Los días que siguieron a la finalización de la novela de Siri los dediqué, como lector, a una novelita desengrasante y a proseguir La mujer temblorosa (una obra transversal que ha cruzado por varias lecturas, la finalicé a mitad de la novela que sigue ahora). Quería dejar pasar un espacio de tiempo antes de sumergirme en la relectura que me atendía, como cuando uno acaba de probar un bocado exquisito y se toma un respiro en la ingesta antes de hacerlo desaparecer con el siguiente.
... Estoy y estuve en muchos ojos. Yo solo soy memoria y la memoria que de mí se tenga.
En la primera página de Los recuerdos del porvenir (1963) la escritora mexicana Elena Garro nos apunta con el arma furibunda de su prosa arrebatada y no nos deja respirar hasta que la novela, cuando ya no queda más remedio, se acaba.
Una de las mejores novelas que jamás he releído
No quiero dejar pasar la oportunidad de adjudicar la responsabilidad de esta fabulosa relectura, la primera vez que ley Los recuerdos yo contaba con 17 tontos años y no supe ver todo lo que contenía la obra, la leí, la disfruté, y la archivé en el catálogo de "boom latinoamericano", hace un par de meses la excelente blogera que es Paz publicó una entrada http://elfaro-paz.blogspot.com/2011/10/los-recuerdos-del-porvenir.html que me hizo desear volver a leer el libro, o sea que ya sabéis, si mis palabras no os convencen pinchad en el enlace que ella seguro que lo hará. Gracias Paz.
El narrador de la novela es Ixtepec, un pueblo del sur de México, un espectador del tiempo en medio de las guerras cristeras que cabalgaron el país en la segunda mitad de los años veinte. Tampoco es una mujer la que da voz a las palabras.
...Los años han pasado y aquella inmensa noche en que velamos a la iglesia se aparece en mi memoria con la claridad de una luciérnaga; también como una luciérnaga se me escapa.
Los recuerdos del porvenir es una historia repleta de soledades; como en el libro anterior, la extraordinaria perspicacia de la autora revela la soledad absoluta de todos los que tienen voz en el libro, Ixtepec es uno más, y vive la soledad a partir de que se sabe existente solo a través de la memoria, cuando esta se extinga, el olvido lo apagará. Elena entra en las almas de algunos de los habitantes de la historia y desnuda sus desnudeces, la angustia que les provoca la distancia que el exterior a sí mismos les provoca, Isabel, cuando la adolescencia se esfuma, se sabe despojada de las únicas complejidades que mantenía con sus hermanos y el mundo se le revela como un terreno plagado de señales incomprensibles donde sus realidades no encajan. La pasión total que sufre el General Rosas no es más que otro símbolo perpetuo de soledad, no existe dimensión mayor para ella que el amor no correspondido, la prisionera física que es carcelera emocional y tirana de una historia que no pretende vivir. La llegada del extraño, Felipe, "Vino a por ella", a modo de coro griego esta frase recorre el pueblo, es el amante despojado que combate su soledad con la osadía del que no tiene nada que perder. La llegada de Felipe en medio del caos de violencia que asola Ixtepec, "La noticia de la llegada del extranjero corrió por la mañana con la velocidad de la alegría", un acontecimiento que hace prever cierto ruptura con la soledad, pero ésta es tenaz y no ceja en su abrazo.
Tanta sensibilidad en esta gran escritora!!
... En estos días era yo tan desdichado que mis horas se acumulaban informes y mi memoria se había convertido en sensaciones. La desdicha como el dolor físico iguala los minutos. Los días se convierten en el mismo día, los actos en el mismo acto y las personas en un solo personaje inútil.
Hay tanta demencia en el Ixtepec narrado que uno llega a la conclusión de que la pobre etiqueta de ·realismo mágico" adjudicada a la obra, y por extensión a la autora, los recuerdos es su primera novela, se acuña ante la evidencia de que tanto desvarío circulando en tan poco terreno necesita de la magia para poder ofrecer algo de subsistencia vital, y todo es tan real, toda la novela se traza a partir de episodios históricos, que el sello que luego quedaría casi en propiedad de García Márquez, parece casi obligado.
... Luchaba entre varias memorias y la memoria de lo sucedido era la única irreal para él.
Pero hay que dejarse de conceptos que encajonen un libro tan universal y libre como este. Elena halla locos en las locuras de sus personajes, en la mirada trágica, de la tragedia griega (con la que guarda poderosas similitudes), que utiliza para explicarnos a los personajes, y tal como afirmaba el personaje de Todo cuanto amé, todos hemos incurrido en mayor o menor grado en la demencia a lo largo de nuestras vidas. Su mirar profundo en las almas es el que destapa los desvaríos de los Moncada, del general, casi de todos excepto Julia, de la que poco de su interior se nos muestra, tal vez porque sea más detonante que personaje, tal vez porque Elena no quiere ahondar en un perfil demasiado próximo.
... oyó los rumores de la noche y se sintió asfixiada por el tiempo quieto que vigilaba las puertas y las ventanas de su casa. La voz de su hijo le llegó: Yo no quepo en este cuerpo.
La novela cuenta con un personaje reconocido como enfermo mental, Juan Cariño se cree el presidente y ama los diccionarios, el dibujo del tipo es preciso y como la mayoría de los habitantes de la novela, entra y sale de la misma sin acabar de irse ni estar del todo, el apellido con el que le crea la Garro define su forma de aproximarse a todos los locos de su libro. Ixtepec afirma "De todos los locos que he tenido, Juan Cariño fue el mejor", amor por la humanidad y maestría absoluta de la escritora. Finalmente la locura sublime de Isabel, loca del amor por estar loca de amor y rota por dicha locura...
 ... Desde niños estábamos bailando este día.
La novela gravita alrededor de la familia Moncada, los niños Juan, Nicolas y la niña Isabel. Desde los recuerdos de sus horas infantiles y el peso del tiempo que va anudando los vínculos que ni la muerte acallarán. En esta visión de la familia hallamos las antípodas de la visión anterior, Elena sabe de la capacidad de generar catástrofes que la institución conlleva pero la presenta como el único vínculo permanente entre la soledad demente de los seres humanos y el exterior. La casa sitiada de los Moncada en una parte de la novela es un perfecto símbolo de esta concepción de refugio y prisión afectiva.
... Sin el tictac, la habitación y sus ocupantes entraron en un tiempo nuevo y melancólico donde los gestos y las voces se movían en el pasado.
En las páginas de la novela nos encontramos más estructuras familiares, no sanguíneas pero también conchavadas en las fisuras de las relaciones familiares: La familia de las putas, la de las queridas, las familias que se dibujan con trazo preciso pero escaso en las cercanías de los Moncada. Ixtepec nos habla en la voz de las familias y en ellas se duele.
Los recuerdos del porvenir se me asemeja como un fresco extraordinario donde uno debe reconocerse para poder liberarse de soledades y locuras, es un legado más que hermoso de una escritora que no debe arrinconarse entre literatos menores con los que le hacen compartir corriente y que no puede ser conocida como la esposa de su marido.
... Todos los niños se rieron: un murmullo de risitas y grititos, como una ola de verano al alzarse sobre los guijarros.
Una portada "mejorable" para una obra inmejorable
La familia Pollit habita en la turbadora tercera novela a glosar y el descubrimiento y lectura de la obra también tiene un causante que es preciso revelar. Felipe Benítez Reyes es un escritor, que me descubrió a su vez Aída, que tiene un magnífico blog cuyo enlace se encuentra en el apartado de blogs que me hacen blogear. El día anterior a mi cumpleaños publicó la entrada http://felipe-benitez-reyes.blogspot.com/2011/09/christina-stead.html que recomendaba El hombre que amaba a los niños (1940) de la escritora australiana Christina Stead, yo no había oído hablar ni de la novela ni de la autora pero a partir del post de Felipe decidí autorregalarmela para mi cumpleaños y así lo hice, y la leí, mejor dicho devoré y disfruté de forma extraordinaria y por ello hablo de ella (como decía mi abuelo, cuando no tengas algo bueno para decir de alguien, mejor te callas). Felipe no solo recomienda el libro, además, lo prologa y he de reconocer que nuestras miradas sobre el texto son algo diferentes, él escribe un prólogo magnífico pero, evidentemente, no es el que yo hubiera escrito en algunos aspectos y son los que trataré de descifrar.
... Hay un extranjero aquí. El extranjero se llama odio.
La familia Pollit es un conglomerado alrededor del matrimonio formado por Sam y Henny, lo componen ellos mismos, los siete hijos, y familiares sirvientes que conviven temporalmente con ellos. Los miembros del grupo, todos y cada uno de ellos, están trazados con las pinceladas de la demencia. Si los personajes de las tres novelas se midieran en grados de insanía mental diríamos que Stead barre por goleada, no sólo los protagonistas principales, es que cualquier personaje del universo Pollit es un loco, y también un ser humano que trasluce su dolor. Sam es un dictador caprichoso y puritano cuya locura infantil tiñe de juego la existencia y con el juego se va hundiendo hasta niveles de miseria extremas, pero su tintura pinta sonrisas en las caras de casi todos sus hijos y con ellas va avanzando, éstos a medida que van creciendo le abandonan el afecto y buscan aire "sano". Los análisis sesudos sobre la novela y la autora fijan el personaje como el eco de la figura paterna de Christina, tal vez por ello es el personaje que más presencia tiene y el que menos habla interiormente, siempre hay mucho ruido y muchas palabras en su cabeza y en su boca, pero cuando cerramos el libro sentimos que es con el que menos hemos convivido.
... porque el Destino siempre le brindaba una lección, igual que el libro que cae abierto por una página específica, igual que el recorte de papel de periódico embarrado que arrastra el viento e incluso igual que el rótulo de una tienda podía contener un mensaje para él, porque para él el Mundo era sagrado y, cualquiera que fuese el mensaje, él no era de los que volvían la cara, sino que le sonreía, ya que pensaba que el Destino estaba de su parte.
Un loco, un charlatán hueco, una figura externa que se nos narra desde fuera y esto no sucede con Henny, la madre-madrastra. La perturbación de Henrietta, en eso coincido con Felipe, es terrible, es una mujer terriblemente arisca, con un odio hacia casi todo y casi todos, empezando por ella misma. Un ser que despelleja con sus comentarios a cualquiera que se ponga a tiro pero que cuenta con la adoración incondicional de los hijos. ....siempre haciendo cosas que para ella tenían un sentido muy privado. Era una bruja encantadora y desaseada. La bruja familiar. La autora sí que nos permite vivir en la mente, en la intimidad más absoluta de Henny y con ello nuestra empatía es tendente al máximo, sufrimos con ella en su incapacidad para ver, para percibir con lucidez que el dolor de la locura es el verdadero dolor que padece. Ella le achaca a Sam todas sus desventuras, y a los niños, y a veces a ella misma, pero su mal es la intensa perturbación mental que padece.
Lulu o Christine, en melancolía
... Hay una enferma entre estas paredes,
sé que está loca por las canciones que canta....
Louie, Lulu, Lulunena y unos cuantos nombres más creados por su padre Sam, es la hijastra de Henny, la preadolescente que Christine fue en parte y la verdadera protagonista de la novela, su demencia es fruto del desquerer de su madrastra, madre la llama ella y de la progresiva aversión que le produce el mundo paterno. Es un personaje tan maravillosamente dibujado, tan terriblemente desdichado pero con el que se viven de forma intensa las contadas alegrías que le suceden en la existencia narrada. Reconozco que gran parte del mérito de la obra se lo adjudico a esta autorecreación que la escritora construye con tanto amor, la niña escritora, gruesa y desgarbada que sueña con ser actriz, sueña con ser dramaturga, sueña con no ser ella misma y el sueño se troca en delirio haciendo aparición la insanía. Louie escribe en una obra de teatro que le regala-escupe a Sam: "Mi pecado es la soledad. Mi alegría también. Aunque es extraño que me sienta culpable en tu compañía."
Y de nuevo nos encontramos una historia repleta de seres aquejados de soledad. Los domicilios de los Pollit están abarrotados y las palabras de los mayores y los juegos y risas y riñas de los menores llenan las horas y los sitios, pero el trío protagonista es un trío de personas cuya vida transcurre en soledad permanente, casi nunca hollada. Sam parlotea y parlotea mientras ve como su discurso resbala sobre las mujeres de la casa, vence por autoridad machista pero no convence, se sabe solo en el empeño de creerse un gran hombre y muchas veces discursea para oírse y paliar su inmensa soledad.
... sus bromas y sus nombres cómicos salían de su boca con restos de herrumbre.
Henny, la señorita de buena familia venida a menos, y luego muy a menos, deambula por el libro sin apenas contacto con casi nadie, sola en su habitación tomando té tras té, sentada en su butaca haciendo solitarios, haciéndose trampas en sus solitarios, qué magnífica historia la de los juegos de cartas de Henny, no lo desvelaré para no restar el placer a los lectores de la novela pero al final de ese momento de naipes hay una escena en la que Henny da una de sus intermitentes muestras de lucidez y es muy bello. En la soledad de Henny hay colaboraciones externas, su progresiva ruina le conmina a endeudarse con todos y eso la aisla, el devenir de la familia le aleja de sus parientes y eso la encierra más. Henny es la soledad creada por su locura y por su realidad, y tantas veces nos damos cuenta de que en soledad es cuando es mejor articuladora de su existencia. ... La suya era una amabilidad malhumorada, en pugna con sus peores sentimientos. Cuesta no amar a esa arpía huraña y esquiva, cuesta mucho. El aislamiento de Louie proviene del rol que Sam le otorga, es mujer y ya está dejando de ser niña y tiene que hacer las faenas de la casa, es hija suya y la maltrata para que Henny "tenga" que mimarla, es profunda y por ello debe ser espiada y controlada. Pero Louie encuentra en sus ensoñaciones alivio a la realidad, ya se sabe que el ensueño es sinónimo de soledad, en ningún momento encuentra con quien compartir su mirada hacia el futuro, con su amiga Grace hay atisbos pero no cuajan, Grace es demasiado "normal", con su adorada señorita Aiden el exceso de pasión crea una ilusión que se revela ficticia. Sola, solos en su devenir ... entre ellos no existían palabras inteligibles ... y uno de los mayores logros de la obra son los destellos de complicidad y comprensión entre ellos que suceden de forma escasa pero suceden.
...Incluso pensaba con ira en sus hijos: estaban devorando, ni más ni menos, su propia carne, igual que cuando los amamantaba.
Es preciosa la inserción al inicio del pensamiento de ese "incluso", Henny ama a sus hijos a su pesar, pero le repele la prisión que le construyen. Todos los Pollit son personas con un sentido familiar muy profundo, es la unidad social que les confiere sentido y personalidad, las relaciones fuera de ella son muy escasas y no mantienen ni una pequeña parte de la intensidad de las familiares. Unos y otros respiran en familia y son conscientes del ahogo que les comporta, tal vez el menos familiar sea Sam puesto que su voluntad de llenar la casa de hijos tiene un sentido más sectario que familiar, pero también es nadie fuera de ese entorno. Lulu, mi tesoro, solo tiene una objeción a la familia, quisiera que fuera otra donde sentirse hija y no marciana, en las temporadas que pasa con familiares se descubre menos propensa a su retraimiento y crece deseosa de ser algo más que el estorbo útil en el la convierten. Una vez más en los tres libros el concepto familia es el más potente y es en esta novela donde se muestra de forma más rotunda el inmenso poder destructor de esta unidad social. La estrechez de los lazos deviene mimbres de la soga donde asfixiarse y tan solo la luminosa y cantarina presencia de los seis menores aporta un hálito positivo al grupo. Christina-Lulu tan solo quiere que exista la parte cómplice y armoniosa, ambas saben de la otra.
Ha sido un viaje impresionante por tres libros muy diferentes y con los que yo he querido "jugar" con sus similitudes tan solo como excusa para hablar de ellos y recomendarlos de forma encarecida.
Antes de cerrar unos datos pertinentes:
Paul Auster es el marido afortunado de Siri Hustvetd, el gran Octavio Paz es el conyugue privilegiado de Elena Garro y el, para mí desconocido, y William J. Blake es el marido ennoblecido por Christina Stead. Tres literatos de distinto fuste y de reconcimiento dispar, pero los tres podían decir en sus casa que la palabra era de ellas, el único que lo ha dicho es Paul Auster (de ahí descubrí a Siri) y el reconocimiento es para él aunque sea para indicar lo evidente.
Todo cuanto amé está editado por Anagrama y fantásticamente traducido por Gian Castelli.
Recuerdos del porvenir está editado por 451 editores y obviamente no está traducido.
El hombre que amaba a los niños está editado por Pre-Textos, prologado por Felipe Benítez Reyes y impecablemente traducido por Silvia Barbero.
Los tres se encuentran sin excesiva dificultad en las librerías ya que son ediciones recientes.
Gracias Paul, Paz y Felipe

jueves, 15 de diciembre de 2011

Hijas de los intocables

Hace más de quinientos años aparecieron por los Pirineos unos exilados que eran descendientes de algunos de los habitantes expulsados, generaciones atrás, del Punjab y el Sinth.  El colectivo pertenecía al pueblo Romà, que corresponde a la denominación culta de los gitanos, y se "integraban" en la casta inferior en el sistema hinduista, lo que es lo mismo que decir que estaban fueran del sistema de castas. Su "etiqueta" es la de intocables y no debe confundirnos la acepción occidental del término, los parias en el Indostán se pueden tocar sin ninguna dificultad, lo que pasa es que no debe hacerse porque son impuros, muestra de ello es que una de las actividades exclusivas y destinadas a ellos era la de encargarse de los excrementos de personas y animales con las manos desnudas.
Cuerda y metal desde siempre, vagabundos desde hace unos tiempos
Las invasiones de los ejércitos del Islam en el siglo IX, y sobre todo la ocupación que realizan los ejercitos mogoles en el XII, los echan de forma casi definitiva de sus hogares en el actual Pakistán, y con ese éxodo se inicia el mito del gitano errante, ya que a pesar de su modo de vida inicial está dotado de una cultura doméstica sedentaria, los años en el camino los convierte en nómadas, y esta nueva circunstancia acaba convierténdose en un signo de identidad. Los sucesivos intentos de aposentarse en diferentes regiones del planeta fueron abortados y nuestros protagonistas finalizaron su periplo en Andalucía, estableciéndose allí de forma permanente. La historia de unos perdedores como estos no sería muy novedosa ni original, si no se diera la circunstancia de esa héjira indostaní formó una de las corrientes musicales más relevantes de la tierra. Este grupo de personas pusieron la semilla con sus cantos primigenios en el Flamenco, el arte de Camarón, Chacón o Mairena, por citar tres gargantas privilegiadas. Esto es  lo que sostiene Anoushka Shankar y en la contraportada de su último disco Traveller (2011) nos da unas pinceladas sobre ello.
La hermosura hecha sonido, cuerpo, tiempo, mensaje
Siempre he sentido que la música oriental, y en este caso, la india me conectaba de forma muy precisa al planeta, no sé si será la diferencia en la estructura tonal que es modal o a la antigüedad que avala sus sones, pero lo cierto es que la afinidad personal con la música que emana el sitar fue instantánea, desde que escuché el On the corner (1972) del maestro Davis con el sonido del sitar eléctrico (en aquella época todo Miles era eléctrico) me quedé enganchado para siempre, la primera noticia del sitar llegó de forma masiva a occidente de la mano de George Harrison, en el 65 incluyó algúnos sonidos tocados por él en Norwegian wood, y con la figura de Ravi como estandarte pero a mí esa procedencia me resultó sospechosa hasta que supe desvincularla del guitarrista.
Bajo esta portada tan poco prometedora se encuentra mi primer sitar
El estallido de la música modal que llegaría con el Kind of blue (1959) ya había educado los oídos occidentales a esta "nueva" estructura musical de improvisación a partir de las escalas y con el acontecimiento que representó el concierto por Bangla Desh del donde participó el Pandit, ya había tocado en el Monterrey pop festival en el 67 y en Woodstock en el 69, en poco tiempo la música india y el sitar se convirtieron en presencias habituales, aunque nunca masivas, de los mercados occidentales.
La querencia por la fusión es una constante en la trayectoria de la espléndida sitarista, formada por su padre, el mito del sitar por antonomasia, desde muy niña. Lleva la mitad de su vida (tiene 30 años) como músico profesional y el trabajo de este año es el sexto de su discografía, yo ya lo había incorporado hace un par de meses pero no lo había podido oir ni una vez, la sobrecarga de novedades, las escuchas para las entradas del blog y el azar lo habían impedido y cuando compramos las entradas para su concierto decidí dejar la primera escucha para después, con la intención de acudir a la presentación del álbum con los oídos "vírgenes" y así dejar que el directo me impactara sobre un lienzo sin ecos anteriores.
La entrada de la Pau Casals, dentro espera el estallido
Como decía la fusión musical forma parte del bagaje habitual que esta extraordinaria instyrumentista mantiene, tan solo en su primer trabajo, Anoushka (1998) y algo menos en el segundo Anourag (2000) se muestra como una música clásica india de corriente carnática. Esta impronta es deudora de la inmensa admiración que siente por su padre (el titulo de la biografía que escrive de Ravi es Bapi: The love of my life) y la constatación de que los largos años de adiestramiento han dado sus frutos, una muestras más de su saber hacer, antes de lanzarse a la heterodoxia se debe dar muestras de dominio de  la ortodoxia más exigente. El camino de la fusión es constante pero tranquilo, los discos siguientes van incorporándola, en Rise (2005) se incorpora una solea y algún tema más occidentalizado, el Breathing under water (2007), quizás su disco menos excitante en su conjunto pero con algunos detalles fantásticos, el principal es el dueto de sitars con Ravi en Oceanic, partes una y dos, un tema precioso cantado por su hermana Norah Jones y la constatación definitiva de que un disco de Anoushka ya no va a ser nunca una muestra de música clásica india. Y llegamos al Traveller, una joya absoluta del "falso" mestizaje y el disco que presentó el día 13 en el Auditori.
No podían hacerse fotos, las prisas en la despedida no dan para más
El concierto constituyó una asombrada y feliz experiencia para MiMaría y para mí, de principio a fin se produjo de nuevo aquello que pasa en los grandes conciertos, la alegría de hacer música se desbordó del escenario y en las sonrientes caras del público se palpaba el goce. Para empezar estaba anunciada una actuación de una telonera, Sandra Carrasco, que presentaba su disco homónimo de reciente lanzamiento, y con una puntualidad perfecta salieron al escenario Melón Jiménez (guitarra) y el Piraña (cajón) para preceder a la cantaora.
Sandra se presenta como un grupo que va a ofrecer una muestra de su disco y como ¡miembros del grupo de Anoushka!, Uau... La cosa promete y más cuando comprobamos la solvencia de los tres instrumentos, Sandra posee una voz profunda, con la amplitud de registro que exige el género y con el duende imprescindible, Israel, el Piraña, ama su cajón y es correspondido (qué imposible es hacer sonar este instrumento enlatado, en directo es un dios y en las grabaciones apenas se disfruta!) y Melón tiene los dedos prestos para el flamenco andalusí que nos ofrecen, tres canciones hermosas que se pasan en un suspiro, la felicidad en el rostro de mi pareja es el sello garante del éxito, aún no ha empezado lo que hemos venido a vivir y ya vivimos.
La luz sobre Anoushka
Apenas veinte minutos más tarde de la salida de los Carrasco, se ilumina el escenario y contemplamos los sitios dispuestos, en el centro el bellísimo insturmento protagonista, el sitar de Anoushka, a su derecha los isntrumentos de percusión que manejará Pirashanna Thevarajah y al otro lado los de viento y cuerda de Sanjeev Shankar con el shehnai destacando (a pesar de haber tocado también con Ravi no me consta que sean familia), también se observan un micro, el cajón y un espacio para el guitarra. Aparecen Pira y Sanjeev segundos antes que Anoushka. Entre el mitigar de los aplausos ésta se presenta y anuncia que va a interpretar dos ragas clásicas como inicio del recital.
Suenan las dos piezas encadenadas y la magia se instala en la sala para no dejarla hasta el final, las ragas han sido muy dulces, casi intimistas, apenas algo de tabla (Mridangam)
El mridangam
y el dulce fondo de la tambura para acompañar el suave punteo de Anoushka. y a partir de ese momento se suceden las entradas y salidas de los músicos sobre el escenario, el recital inicia la parte de presentación del Traveller y se incorpora el trío de Sandra, los seis están un par de canciones en los que la voz de la Carrasco vuela sobre el sitar, Sanjeev nos alumbra con el maravilloso sonido del shehnai (la traducción del nombre de este característico instrumento es el de "flauta de los reyes" o "rey de la flauta", con eso ya queda dicho todo), el Piraña y Pira se calientan los dedos en el golpeo y Melón juega con Anoushka a los punteos y contrapunteos, el diálogo musical es muy fluido, no hay dos tipos de música, solo hay la belleza de los sonidos en armonía.
Shehnai y tablas
Se van a descansar los indios y queda el sitar con el trío nacional, los sonidos se aflamencan y la Shankar demuestra que el punteo no es un tesoro exclusivo patrio, sus dedos surcan los trastes y la guitarra le responde con el rasgar alegre, música hermosa que brota de la tierra y que nos eleva, una y otra vez, vuelve Pira y nos ofrece unos pasajes de kanjira acompañadas del cajón y algún chasquido de platos. Cambios y más cambios, tan solo Anoushka permanece todo el tiempo sentada en el centro del escenario mientras se van produciendo casi todas las variaciones posibles, la guitarra suena oriental y el sitar flamenco, la voz de Sandra recita en salmodia de raga entre el metal de Sanjeev hace el contrapunto mediteráneo.
La kanjira, hermana de nuestra pandereta
Un concierto con un breve intermedio para que descanse la hermosa india y que se evapora en un suspiro, hace nada que nos acomodábamos y ya está. Ya está?, el público se planta y exige un bis a pesar de que la actitud de la banda no hacía presagiar que lo hubiera, el recital tiene la forma conceptual alrededor del disco y ya había sido interpretado, pero Anoushka surge de nuevo para sonreirnos y soltar un gracioso: Uff Barselona!!! (que se podría taraducir por: "vaya energía que tenéis") y entonces nos dice que va a interpretar una de las ragas favoritas de su padre, pero, ¿quién sabe quién es mi padre? (risas de los que la entendemos y corteses aplausos de los que no), el cierre es impecable, una melancólica raga que nos deja en la noche, más felices y reconciliados con la vida.
Moorsings, con moneda para captar el tamaño
Llego a casa y  me pongo a escribir la entrada mientras escucho por primera vez el Traveller, de entrada los créditos apabullan, el productor y uno de los guitarristas es Javier Limón (para indicar el nivel del muchacho es el que se encargó también del Lágrimas negras junto a Trueba), el otro guitarra en el Habichuela (lujazo), al piano y cocomponiendo la muy especial Bulería con Ricardo, Pedro Ricardo Miño, con las voces de Duquende y Concha Buika en otros cortes. La escucha me produce un efecto curioso, debido a las horas el volumen ha de ser tenue y el contraste con la música que tengo en la cabeza me hace posponer el recorrido por todo el disco para poder saborearlo en condiciones (de ahí el retraso de la entrada ya que quería colgarla la misma noche). La ocasión para ello llega al día siguiente y entonces puedo disfrutar sin limitaciones de la excepcional obra que firma Shankar.
El gatham, un sonido especial
Todo el disco es excelente, muy bueno y hay algunas piezas que son aún mejores, la ya mencionada Bulería con unos diálogos tremendamente vitales entre las cuerdas del piano y de la cítara (el sitar no es "otra" cosa que una cítara india) que no dan tregua al alma ni a los sentidos, el sentir que las palmas dan todo el conjunto es extaordinario. Antes de ese segundo track la rumbita indostaní Inside me que nos canta Sandra ya nos ha puesto en vereda, las cuerdas del sitar parecen de guitarra española y me hace recrear el elegante y veloz juego de dedos que disfruté la noche anterior, las manos de Anoushka jamás descansan, cuando no está recorriendo el mástil las ondula marcando los tiempos y en todo momento son un elemento más de la hermosura que ofrece.
Sigue Krishna que presenta la vocalista Shubha Mudgal en el disco y al flautista Ajay Prasanna, ambos, sobre todo ella, reputadísimos instrumentistas en la India, la flauta de Ajay nos emboba mientras Shubha nos lleva a oriente, al oriente mítico y eterno, el tema está escrito por Ravi y musicado por su hija, los Shankar en la creación nos regalan un instante mágico.
esa mirada tan bella nos lleva de viaje
Pero el álbum no descansa ni decae, un poema de Amir Khusrau del siglo XIII, musicado por Javier y Anoushka nos permite disfrutar de la aportación de una voz de oro de todos los tiempos, Duquende, el apadrinado por Camarón y cantaor que Paco de Lucía se lleva a sus giras, el tema lo bordó Sandra en el Auditori pero Duquende nos hiere con esa letanía Farsi: Si no puedo verla, no puedo verla pensarla y soy feliz... La tempura de Kenji Ota acuna el melancólico y nervioso sitar, una joya brutal que se incrusta en la piel con desmesura. Dancin in the madness es un tema instrumental, sitar, mridangam, percusión del Pira y taconeo de Farruco con la danzarina de Bahrata Natyam Mythili Prakash, Anoushka percute las cuerdas y el cuerpo te pide perderse en un baile.
Anoushka, Javier, Pepe (Copyright Bernardo Doral)
Otra mirada que nos lleva, Sandra nos embruja
Y aún estamos en el corte quinto!!! La calma llega con la belleza de un diálogo soñado, guitarra y sitar en el Boy meets girl, Habichuela encuentra a Anoushka, o se cita con ella, mejor dicho. Melón brilló en directo y el Habichuela deslumbra enlatado, uno respira y se estremece con la fiereza calma de las cuerdas en charla, el tema esta coescrito por ambos y es sencillamente perfecto. Me atrevería a decir que es donde más se logra la captura del espíritu de los intocables que fueron expulsados de las tierras, el sonido hiela la sangre por la perfección conseguida, casi se oye respirar a los intérpretes. La voz de Sandra nos arranca de nuevo en un tiempo medio: Yo no tengo una puerta donde llamar, yo no tengo... es Kanya y en ella brota el espléndido sonido del gatham, qué bien sonó en directo y que potente nos acompaña ahora. La pieza que da título al disco es otro instrumental rítmico donde al sitar le habla esa curiosa herramienta musical que en la India se conoce por moorsing y que yo siempre he asociado al Country. Ritmo para preceder a más ritmo, Sanjeev Chimalgi compone la música, junto a Javier y Anoushka Ishq, y canta un poema Farsi del siglo XV que nos vuelve a indostanizar entre tanpura y sitar. Un poema de la sitarista es la siguietne pieza, traducida por Javier le pone un regalo a la voz de otra experta en el mestizaje, Concha Buika, susurra y nos mece, la percusión de Pira, kanjira y gatham y la guitarra de Javier completan el grupo de compañeros del sitar. Bellísimo. Y llegamos a las dos piezas finales, una intensa raga, Bhairavi, con el trío básico: sitar, tabla y tanpura, ese escenario donde Shankar es emperatriz absoluta, pero se le nota el viaje hasta aquí y hay duende en los punteos, hay un cerrar el círculo, la mirada se ha enriquecido, el cielo está más cercano.
Gracias hija de los intocables
La despedida es una enésima muestra de gusto exquisito. Lola's lullaby, una nana para poder dormir y seguir soñando en vivir en el mundo que Anoushka Shankar nos regala.

Ayer las hijas de los intocables nos tocaron el alma desde los escenarios, hoy la hija del maestro nos cura.

viernes, 9 de diciembre de 2011

El reggae en yídish

Leni en sus fotos "antropológicas"
La música es la representación artística más transversal que yo pueda imaginar, su capacidad para conectar seres humanos de étnias, culturas, razas, países o edades diferentes, incluso antagónicas, está más que demostrada por numerosísmos ejemplos y casos. Hoy traigo uno de ellos, no muy grande ni muy espectacular pero sí muy personal.
La mirada de Leni
Mi aversión primaria a cualquier movimiento religioso es constante y muy conocida por mi círculo de habituales, desde hace décadas siento que el ordenamiento personal de la vida en base a unos preceptos impositivos y arbitrarios es absurdo, y que serían risibles en la mayoría de los casos, tanto las prohibiciones, si uno se fija se da cuenta al instante que una religión se distingue sobre todo por la cantidad de cosas que prohibe, como las obligaciones, que no deja de ser lo mismo, si no fuera porque existen miles de millones de seres humanos en todo el planeta que están sojuzgados, adocenados, limitados y perseguidos (algunos una de esas cosas, otros dos o tres o todas) a partir de estructuras sociales y políticas que se rigen por los catálogos de normas que emanan de religiones, y no estoy hablando sólamente de estados confesionales, que esos, siendo los peores nominalmente, no son más que unas muestras del poder de la religión en las vidas de los habitantes del planeta. 
belleza pura
Todo ello sirva de prólogo para dimensionar la tremenda paradoja que significa que hoy venga a contar acerca de un integrista religioso y a glosar sus logros musicales, sin importarme su adscripción ideológica. Un aforismo poco afortunado que he usado alguans veces en medio de algún debate sobre arte y artistas (y lo frecuente que es mezclar ambos conceptos a la hora de enjuiciar el valor de una obra) es que a mí nunca me importará si un artista le pega a su perro o desatiende a su familia, la frase es poco afortunada porque lo cierto es que me importa que cualquier persona lo haga, siempre me resulta criticable que un ser humano sea cruel o poco responsable con sus obligaciones, pero el sentido de la frase se refiere al nulo valor que aporta la biografía de un creador para el disfrute que su creación me pueda generar, o no. Un ejemplo paradigmático es el de Leni Rietfenstahl, la extraordinara directora que el nazismo usó para glorificar el fascismo alemán, en este caso ya no hablamos tan solo de vida privada (que tampoco debía ser muy edificante al estar rodeada de los jerifaltes del gobierno nazi) sino además del uso que su obra artística perseguía (y conseguía). Uno que es muy afortunado por muchas cosas ha tenido la suerte de poder ver algún trabajo cinematográfico de Leni y a partir de esa estimulante experiencia defiendo la independencia del arte frente al mensaje ideológico que emita o que provenga de su creador. Con ello no estoy asumiendo el "todo vale" y me negaré siemrpe a convivir con apologías, en cualquier forma artística, de la violencia o el terror, pero no es este el caso, la obra de la directora glorificaba una manera de concebir la cultura, no encumbraba el horror del exterminio. Sirva el ejemplo como límite y separación de conceptos.
A mi la imagen me da algo de miedo, es la verdad
Bien, Matthew Paul Miller no me consta que ejerza actividades censurables pero su fanatización religiosa me irrita profundamente, el cantante protagonista de esta entrada se cambió el nombre a su versión en hebreo y es conocido musicalmente como Matisyahu. El estadounidense proviene de una familia judía y no es de extrañar que siga la senda familiar, lo que sorprende un poco es el radicalismo con que lo ha hecho ya que antes de los veinte años, cuando cambia su nombre, se enrola en las filas del judaísmo jasídico que es una variante muy ortodoxa del mismo, en ese momento abandona una adolescencia algo alborotada y en brazos de la religiosidad aposenta su ritmo vital y profundiza en su conocimiento sobre el judaísmo. Seguramente esta entrada no existiría si la elección musical de Matisyahu hubiera sido otra y si no fuera tan bueno en ella, pero es que el chico es un gran músico y está dotado de algunas virtudes que trataré de describir.
Mi percepción sobre las corrientes musicales modernas sitúan a dos como las únicas con verdadera influencia en la historia de la música en el final del siglo XX, un siglo que ve como el Jazz y el Blues sientan las bases musicales de todos los demás estilos que van surgiendo y que en muchos casos son variantes menores de sus hermanos mayores, ¿Qué es el Rock and Roll si no un Blues agitado por el ritmo?. Pero tenemos que convenir en que el Reggae bebe de las mismas fuentes africanas que los dos estilos citados y no se emparenta con ellos desde los ancestros comunes. Cuando Clapton da a conocer al mundo a Bob Marley no es consciente de que está aportando una frescura fantástica al escenario musical de occidente, es obvio que a los jamaicanos no les descubre nada, ellos llevaban mucho tiempo disfrutando de ese tipo de música (de las pocas cosas de las que puede disfrutar la gente de esa depauperada y convulsa isla), sé que muchos estudiosos negarán el parangón que establezco porque ni su falta de complejidad, comparado con el Jazz, ni su aparente falta de hondura, comparado con el Blues, permiten situarlos en planos similares. No es mi postura, y estoy convencido de que la influencia del Reggae no dejará de crecer, ya tuvo sus estimulantes hijos en el Ska y el Dub y tendrá más, cuando el tiempo sitúe a las cosas en su medida se comprobará, tal vez en estos primeros años ha habido demasiados músicos devorados por la inmensa imagen del máximo divulgador, Marley y el mismo responsable de su crecimiento sea un elemento de freno para su expansión.
La portada que contiene a Marley
La segunda explosión musical de finales de siglo ha sido otra bomba sónica de dimensiones planetarias, al tener procedencia USA ha gozado de un crecimiento mayor, hablo del Hip Hop. Desde que en 1986 Run MC regrabara con Aerosmith esa maravilla que es Walk this way y el planeta entero se encendiera con esa joya, el mercado del Rap no ha dejado de crecer, en estos tiempos encontramos rapeados en los discos más inesperados y no hay moderno que se precie que no incluya algún tema recitado en sus trabajos. La lista de megavendedores del género es interminable y de sobras conocida, cuando surge Eminem y demuestra que se puede ser blanco y tan auténtico como 2pac o 50 Cent la marea hiphopera ya es imparable. Los mercados nacionales más o menos marginales se abarrotan de MC indígenas que le gritan a todo lo que se mueve y convocan a legiones de adolescentes a sus recitales. Aunque podemos considerar que es un género sin las raíces profundas del Reggae tiene un sustrato cultural muy urbano que compensa esa ligereza histórica con un arraigo muy extendido, el cemento rapea como ninguna otra música de la segunda mitad del siglo XX.
Y desde que el gran Notorious B.I.G. sampleara a Marley en su escalofriante Hold ya head (con fragmentos de Johnny was) el producto estaba listo para que un rastafari lo explotara, Reggae rapero!, y por aquellas cosas de la vida, Matisyahu, que no es caribeño ni un habitante de la perfiferia urbana, se postula y lo logra. Seguro que hay miles de músicos que conjuntan los dos estilos pero el que lo populariza es él y ese es uno de sus méritos. El reggae que propone Matisyahu bebe de fuentes preMarley, surge el eco de las fuentes del género y suena muy auténtico, las bases son potentes y la enérgica voz del cantante nos arrastra una y otra vez por la senda de la cadencia caribeña. Y en el territorio del Hip hop abunda con cierta frecuencia, sobre los ritmos isleños, se arranca con mucha maestría con el fraseo rapero que le permite desgranar su mensaje místico y de fraternidad humana.

La carrera de Matisyahu arranca en 2004 con el sorprendente Shake Off the Dust... Arise y el mensaje explícito del álbum se ha mantenido hasta la fecha en toda su carrera, se escucha el disco y si no se tienen datos previos uno se sumerge en un torrente de ritmos jamaicanos negroides hasta la médula, se inicia con el soberbio Chop'em down, con ritmo casi Ska, y en la siguiente pista surge el ramalazo Yidish, una preciosa melodía mesopotámica que ningún integrista puede arrogarse como exclusiva, Tzama L Chol Nafshi (Psalm 63:2-3), el salmo explota nuestras venas más profundas hasta que, sin solución de continuidad el reggae se recobra en la tercera pista, fraseos raperos en su salsa y la alegría de los metales se instalan en nuestra cuerpo inquieto. No sé si había comentado ya la excelsa voz de Matthew, es un prodigio de cantante, tiene un amplio registro que le permite recorrer géneros diversos sin esfuerzo y, como es lógico, la preponderancia del mensaje habilita el potencial para contarnos sus cosas que pretende que sean las de todos. El hit del álbum es King without a crown y tan solo por el título uno se puede hacer una idea de lo que cuenta en él, no importa, nos aferramos a su ritmo diabólico (no creo que él aprobara el epíteto) y a su recitar perfecto, el disco sigue su camino y nosotros tan solo somos las víctimas propicias de su veneno. Un debut prodigioso de un músico muy peculiar. Ni que decir que los textos están llenos de amor universal hacia ese ser supremo que tanto confort le 
posibilita: 
So What's this feeling? My love could rip a hole through the ceiling 
I give myself to you from the essence of my being 
And I Sing to my god these songs of love and healing
I Want Mashiach now so it's time we start revealing
Ignoro quién es el tal Mashiach pero no me quita le sueño, música con un hálito religioso poderoso indudable que consigue que la carne se soliviante. ¿?
La carrera del chico sigue su ritmo solvente, afianza si ideología y exprime su talento en un gran, enorme disco, el título es coherente con sus 27 años y se llama Youth (2006). No podría decir que este segundo trabajo "oficial" (el músico tiene afición por los remixes y los directos y los va lanzando sin demasiada mesura) en estudio sea superior al primero, se podría decir que es la confirmación de la muestras de talento que rebosaban el Arise, la formación de su cuarteto base se mantiene y el sello musical que Matisyahu creó en 2004 se mantiene en todo su vigor, incluso se encuentra un punto elevado en cuanto a la energía desplegada, la base rítmica de los poderosos David y Werner están omnipresentes, como en todo trabajo de Reggae que merezca llamarse así, y pujantes. La voz es prodigiosa y los matices enriquecen cada rincón del disco. La fórmula ya no sorprende pero sigue enamorando sin medida, como mandan los cánones el disco arranca con un tema poderoso donde los haya Fire Of Heaven/Altar Of Earth, un reggae de tiempo medio con un diálogo espléndido y que sirve de preludio al riff destroyer que inicia una de sus canciones más famosas, el homónimo Youth con ese estribillo sedicioso: 
Young man, control in your hand
Slam your fist on the table and make your demand
Take a stand
Fan a fire for the flame of the youth
Got the freedom to choose
You better make the right move
Young man, the power's in your hand
Slam your fist on the table and make your demand
You gotta make the right move
... la letra sigue con Tienes la libertad en la mano, mejor tomas la decisión correcta!!! anda que no son terribles los ayatolahs!!!, te oyes a ti mismo hablando con tu hijo adolescente y una incipiente arcada te invade, no son las palabras, no es el sentido, es el determinismo que las impulsa lo que me asquea (quisiera saber menos inglés del poco que sé para no saber qué dice el iluminado este). Sea como sea el tema es una gozada y concita todos los ritmos que merodea Matthew. El diablo se viste de seductor o tal vez es su piel verdadera...
Las perlas en el álbum proliferan como granos en el racimo y hacen del Youth una experiencia imprescindible para cualquier amante de la música que merezca llamarse así, si el futuro no es global, que tiene todos los mimbres para que lo sea, trabajos así, lo reivindican. En él encontramos Dubs incendiarios (Dispatch the troops), Raps mesopotámicos (Indestructible, por favor, qué bases!!), instrumentales meditarráneos que podrían firmar cien pueblos distintos (Shalom/saalam), y baladas de un tipo que ha mamado del No woman no cry sin mesura (Unique is my dove).
La edición de este disco marca un punto de cierto cambio en la hoja de ruta del músico y esto de plasma en su, hasta la fecha, último trabajo de estudio, Light (2009). Hay renovación en la composición de la banda, hay incorporación de elementos más occidentales en los arreglos y mi percepción personal es que es el disco de madurez, si uno se fija en los títulos de los discos queda muy expresiva la trayectoria personal: Shake of the dust... Arise (el despertar), Youth (la conciencia), Light (la revelación). Es imposible desgajar el mensaje de la música que ofrece el de Pennsylvania, y por ello es baldío el pretender liberar su música del crecimiento musical del artista. Youth es otro disco excepcional que reparte goce a chorros, alguien puede añorar la pureza de su proclama juvenil pero no puede dejar de apreciar la soberbia ejecución del disco.  La mano en la producción de Sly and Robbie se dejan notar y los que fueropn el bajo y batería de los Wailers tiene mucho que decir en cualquier disco y más si tiene en el Reggae su alcoba más amplia. Sin desmerecer el buen tema que es el primer single, One day, mis preferencias van hacia Escape, Darkness into the light, Silence, o a la estratosférica I will be light que hubiera firmado el mismo Marley. Si el trabajo hubiera inciporporado alguna de sus maravillosas incursiones en el mundo mesopotámico o mediterráneo sería perfecto, pero ese es un pensamiento que reside en el análisis y que en el fragor de la escucha no tiene cabida. Light.
A principio de este año se publicó su último disco, es un directo que retoma el Stubb, un local de Texas donde ya grabó un live en 2005 y que ahora ve su segunda parte. Las noticias son buenas, el tipo sigue vivo y amando sus nuevas con energía, esperaremos con el ánimo sereno, sabiendo que estamos eligiendo música, no delirios mesiánicos.
Releo la entrada y la encuentro aquejada de cierta dispersión inicial y afecta de más entusiasmo por el músico que quería dar a conocer, no queda otra que escucharlo para saber si he convencido. (la profusión de imágenes de Leni Rietfenstahl se debe a mi admiración por su obra).

viernes, 2 de diciembre de 2011

My Way

Llega diciembre, y es un mes muy lleno de tradiciones: las luces ornamentales en las calles, las compras navideñas, los menús para las fiestas en familia o de las que se disfrutan, las aglomeraciones de cabalgatas y demás fastos.... y las listas de resumen en prensa y, desde hace unos años, en los blogs. Alguien podría pensar distraidamente que no soy amante de las tradiciones, algunas me repelen profundamente pero otras no, si hay alguna cosa que me guste hacer o percibir no me importa que se auna tradición, y en el caso contrario tampoco. Y la tradición de las listas que glosan esa arraigada convención a la que llamamos año me parece muy divertida, como se nos acaba algo, que aún no sé exactamente que es, que tiene un número, en este caso 2011, resulta que tenemos que hacer un resumen con lo mejor, lo peor, lo más frekie o lo que sea. Si alguien se pone a navegar por blogs en un par de semanas se hartará de estas relaciones ponderadas, tal es así que hace un tiempo que en diciembre no se editan muchos discos para poder estar presentes en estas listas.
El origen de la idea de entrada
Mi lista es atemporal, no se ve encorsetada por ninguna cifra, y contiene un grupo de canciones que en USA son llamadas covers, o sea, versiones. Para estar catalogada como Cover tiene que ser que la interprete un artista o grupo que tenga canciones propias, escritas por ellos o escritas para ellos y que sea un tema de otro autor, preferiblemente conocido y reconocido. La idea de hacer una entrada de este tipo no es nada original, es más, la tuve al leer una bastante buena ( http://blogs.elpais.com/muro-de-sonido/2011/09/la-version-como-propuesta.html ) de uno de los blogs que sigo habitualmente, pero ya había visto unas cuantas con este guión. La historia de la música es coincidente y consustancial a la de las versiones, si hilamos fino podemos considerar que el mismo autor realiza una cuando interpreta una canción que ha compuesto en el pasado, reciente o lejano, no es el mismo tipo que la compuso, la vida le ha aportado elementos que lo hacen un ser humano diferente y en la recreación de la obra existe un componente de versión indudable, los "artistas" que calcan sus actuaciones en directo con clones de sus obras enlatadas son los peores y por tanto no los tendremos en cuenta para afirmar que cualquier actuación en directo es una sucesión de covers. Vamos ya con la lista.
MY WAY. Sid Vicious (1978) le toma el pelo a Frank Sinatra y versionea una versión. La elección de esta pieza en primer lugar era bastante fácil, tiene todos los elementos para ello. Es la canción más versionada de la historia (si non é vero é ben trovato), en una fuente que no puede calificarse de rigurosa pero sí de contrastada como es la Wikipedia, se referencian cien músicos que la han grabado, para curiosos dirigirse a la página porque algunso integrantes de la lista son bastante graciosos, seguro que existen algunos más pero con esa cifra ya nos basta.
Sid y Frank, dos jóvenes que cantan "a su manera"
Por si ello no fuera poco la versión es una versión de una versión de una canción francesa de la que toma la melodía. Paul Anka usó la música de Comme d'habitude, de Claude François y Jacques Revaux, para musicar una letra propia, Sinatra la grabó antes que Anka y por eso se le adjudica normalmente a La Voz, pero ya estaba haciendo un cover. Nueve años más tarde el travieso Vicious le realiza un espléndido homenaje en forma de arma de destrucción masiva, el video con una supuesta interpretación en vivo del tema se hizo muy famoso, sobre todo después de la muerte de Sid, y marcó con estruendo el estallido de la burbuja del Punk, ese movimiento tan simpático que recuperó la energía para la música Rock. Ambas versiones, la de Frank y la de Sid son extraordinarias, contrapuestas como pocas interpretaciones de una misma música. La exhibición vocal y musical que hace Sinatra, algo engolada en arreglos la primera versión corre por ahí alguna más jazzera muy interesante, frente a el Kalashnikov de Vicious armado de gritos y ruido. Ya se sabe, una canción que se llama "my way", ¿cómo se va a cantar?, pues a la manera de cada uno.
AUTUMN LEAVES. Miles Davis enmienda la plana a todos los que le niegan su clasicismo. Esta es otra pieza que procede de una versión del original. Les feuilles mortes (1945) es una canción de Joseph Kosma con letra de Jacques Prevert y que Johnny Mercer convierte en 1947 en una pieza que se incorporaría al catálogo de estándares del Jazz. La lista de todos los que la han interpretado es también muy extensa, destacan Duke Ellington, Nat King Cole, Edith Piaf, Yves Montand (original francesa), Chick Corea, Cassandra Wilson, Frank Sinatra, Keith Jarret y un largo etcétera que llega hasta la "milagrosa" Susan Boyle en 2011.
Trane y Davis sonando otoñales
Todos ellos muy aplicados y extrayendo de la hermosa e intensa melancolía de la balada grandes momentos musicales. Pero es el dios de la trompeta, el maestro Miles el que la ha hecho una canción grandiosa, desde que la grabó en la década de los 50 en la época Blue Note, con Canonball o Trane, la incorporó a su repertorio habitual tocándola hasta el final de su carrera. No puedo elegir "la mejor" entre las veinte versiones que tengo, y por ello recomiendo cualquiera de las que Miles grabó, la que está en el Somethin' Else con Adderley es una buena muestra porque ambos metales están a una altura magnífica y como ejemplo del Davis más Cool es insuperable. Cuando la trompeta suena en este tema nos econtramos el sonido de viento más Davis que pueda imaginarse en su vertiente más ortodoxa, sentida y luminosa, con la luz del otoño que nos deja.
HALLELUJAH. El poeta canadiense es respondido desde varios flancos. Leonard Cohen escribió en 1984 esta obra maestra del lirismo interior, una críptica salmodia que ha cautivado a cantantes de todo el planeta y que el propio Cohen ha retocado a lo largo de los años (versiones del mismo autor), mi predilecta es la que está en el directo Live in London (2010), disco rerecomendable por todas sus canciones, en la que la voz cazallosa y vivida de Leonard nos hechiza sin remedio. Lo mismo deben pensar Jeff Buckley (Grace 1994), Jonn Cale (BBC sessions 2003), Nick Cave (No more shall we part 2001), K.D. Lang (Hymns of the 49th parallel) o Allison Crowe (Tidings 2003) y unos cuantos más.
Nick, John, Jeff, Allison. Un ángel con tres diablos, cuatro voces en homenaje, un tema único
Lo curioso de este cover es que el altísimo nivel de las versiones la equipara al original, las voces y sensibilidades de Buckley, Cale, Cave o Lang convierten la escucha de cualquiera de ellas en un pensamiento automático de que esa es la mejor... hasta escuchar cualquiera de las otras, Cohen incluido. Buckley es desgarrado desde esa bellísima voz que tenía, Cale es el hombre culto que habla con un dios desconocido y dota al tema de una trascendencia hermosa, Cave es el ogro amable que con la voz grave, el tono profundo, nos traslada a un mundo personal de belleza sombría. Y Lang es tan buena cantante que convierte en joyas todo lo que toca, sin salirse del esquema de la canción de Cohen consigue femineizarla y trocarla en presente delicado. Frente a todos ellos Leonard nos desgrana su poema y su historia, sus conflictos religiosos y personales en un aleluya desesperanzado. Una gran canción para unos grandes cantantes.
EVERYBODY'S TALKIN'. John Schelsinger le da a Harry Nilsson el mayor éxito de su carrera, a costa de un tema de Fred Neil. La historia de esta canción también es algo curiosa, doy por supuesto que es la más conocida de las citadas hasta ahora, el director de Midnight Cowboy (1969) estaba buscando un tema central para la banda sonora de la película, Nilsson era un artista emergente después de las buenas críticas de su disco anterior y cuando lanzó el Aerial Ballet (1968) fue fichado por Schlesinger para ser el intérprete del tema. La canción que sería elegida había tenido un éxito relativo en USA pero Schlesinger, un director con bastante buen gusto, la eligió en detrimento de la propuesta del mismo Nilsson, el tema de su estupendo Harry (1969) I Guess the Lord Must Be in New York City, y la pieza se convirtió inmediatamente en un éxito mundial. Hoy en día cualquiera que la oiga dice inmediatamente, el tema de Midnight Cowboy con una expresión de añoranza risueña.
El tema de Midnight Cowboy, el sentir de Nilsson en versión
Es otro cover multiinterpretado por más de cien artistas de todos los estilos, para muestra cito unos cuantos que también son recomendables: Louis Armstrong, Chet Atkins, The Beach Boys, Tony Bennett , Jimmy Buffett, Crosby, Stills & Nash, Neil Diamond, Arlo Guthrie, Percy Faith, The Four Tops, Emmylou Harris , Lena Horne , Engelbert Humperdinck, Liza Minnelli, Jesse Malin, Willie Nelson, Zucchero, Madeleine Peyroux, Bobby Womack, Stevie Wonder, Crowded House, y Van Morrison. Nilsson es uno de los fijos en la música Pachanga, este tema  y su Without you, que es otro cover famosísimo (Badfinger), pertenecen sin duda al género y son éxitos garantizados en cualquier fiesta.
BILLIE JEAN. Los riffs funky de Michael Jackson se convierten en una balada poderosa de Chris Cornell. En 1982 el cantante exnegro lanza el disco record Thriller, un álbum que es el único que ha conseguido hacer de todos sus singles (7) un número uno en ventas y que es el disco más vendido de la historia, no sería yo mismo si compartiera esta entusiasta valoración que el público del planeta le ha dado al disco, pienso que es un disco menor de un artista menor y, además, un trabajo bastante inferior que su precedente Off the wall (1979), no obstante este tema me enganchó desde su salida al mercado y cuando supe que Cornell lo había versioneado me entraron serias dudas, oírla y esfumarse éstas fue una sola cosa, la propuesta del cantante es maravillosa y captura rotundamente el sentido que tiene el hacer una versión, la reinventa, extrae de ella los elementos con los que se identifica y crea un tema nuevo.
Uno de los dos es como más natural... ¿no?
La maravillosa voz del ex de Soundgarden y actual líder de Audioslave se pasea por Billie Jean con la solvencia de un propietario, nos seduce desde el desgarro y se permite el lujo de estar, como mínimo, a la altura del original. Mi relación con Cornell es de simpatía absoluta, es el tipo, junto con el Pearl Jam Eddie Vedder, que personifican el talento del Grunge, muy por encima de los sobrevalorados Nirvana con Cobain al frente, cuando surge el movimiento en Seattle y los dos participan el el fantástico Temple of the dog (1991) me quedo rendido a ellos para siempre, el tiempo ha consolidado la relación y siempre están en mis escuchas necesitadas de voces roncas. En Billie Jean Chris lo borda y por ello está aquí. Otra pieza que cuenta con versiones varias que van desde Caetano Veloso al Hiphoper LL Cool, cada cual que elija la suya, la mía ya está muy clara: CC forever.
RESPECT. La niña Aretha se sube a las barbas del maestro Otis Redding. Estamos en 1967 y la poderosa cantante negra está harta de ser una niña prodigio del Jazz, la voz de Aretha es una muestra de su carácter y decide tomar con fuerza las riendas de su carrera, ella se siente una cantante Soul, ese género que los grandes músicos negros han regalado a nuestros aparatos locomotores, y graba I never loved a man the way I loved you, un álbum mítico donde los haya. El disco se abre con la locomotora a todo trapo que es Respect, "What do you want" nos escupe la Franklin en la cara y a partir de ahí nada vuelve a ser igual, el cuerpo toma vida propia y no nos permite un respiro, la canción es buenísima en un álbum perfecto, como no podía ser de otra manera es un éxito instantáneo y la industria le "permite" a la cantante ser la dama del Soul sin más reparos.
Que te estoy preguntando ¿Qué quieres???  Dos grandes
Una de mis carencias sin resolver en esta vida es el no haber podido ver a esa Aretha en directo, su personalidad arrolladora y profunda expresada con esa voz, debía ser un espectáculo único y maravilloso. Otis había escrito la canción un par de años antes y la convirtió en un moderado éxito, muy lejos de su famosísimo Sittin' on the dock off the bay y a pesar de mi admiración por el prematuramente fallecido cantante, la chica le gana la partida y en parte por la muerte de Redding en el mismo año en que Aretha lanza su cover, pero sobre todo por la mayor fuerza de la versión frente al Folksoul del creador, el tema ha "quedado" con una de las grandes canciones de Aretha Franklin, demos a cada cual lo suyo y respetemos la autoría de quien la tiene. Otro Pachanga triunfal que lleva fiesteros a la pista como domingueros al merendero en un día de verano. Un clásico del Soul como este no puede dejar de oírse en las voces de: Ike and Tina, Mamma Cass, Janis Joplin o los Dexis Midnight Runners.
WITH A LITTLE HELP FROM MY FRIENDS. Una vez más el aguardiente noquea al caramelo. Sabido es por los lectores de este blog y por mi círculo de conocidos y amigos que no simpatizo excesivamente con los multisobrevalorados Beatles, los chicos de Liverpool eran unos magníficos compositores, sobre todo Lennon y unos "moñas" de cuidado como intérpretes y arreglistas (esas cuerdas babosas de Yesterday por favor!!!), su Pop blandengue siempre me ha repetido en la digestión y la admiración que despiertan en amplios sectores de la población mundial me crispa casi como la que le profesan a Steve Jobs, pero como comentaba, me parecen muy buenas algunas sus composiciones, no buenas, muy buenas y tiene que llegar los músicos de verdad, los que llevan la música cosida en la piel con las agujas de mucha calle, para revelar el tesoro que las piezas contienen.
Joe en Woodstock y los otros (que yo haya acabado colgando una foto suya.... tiene delito)
Una de las canciones que representan con más fuerza esta idea es la que Joe Cocker llora con tanta fuerza y que el mundo descubre en Woodstock. With a little help from my friends en manos de Cocker es una desgarrada balada en la que nos riega el alma de sentimiento como unos pocos saben, si además se lleva de guitarra solista al monstruo Jimmy Page, cuyo poderoso punteo abre la versión, la ecuación sale perfecta, la comparación de ambas versiones es sonrojante para las cucarachas, allá donde Lennon pone arreglitos que suenan tan feos como una mesita camilla de fórmica, el de Sheffield nos ofrece Soul intenso y potente, el Hammond en el fondo, los coros y las guitarras quemando, un KO desde el primer segundo en la no batalla. Lo peor que se puede extraer de todo ello es que el bueno de Cocker se quedó colgado del disco homónimo de 1969, durante el resto de su carrera solo ha hecho que repetir la fórmula original, pero queriendo ser lo mismo ya no ha sido nunca lo mismo, sus versiones en ese disco del Bye Bye Blackbird, los Dylan Just like a woman y I shall be released o Don't let me be missunderstood son irrepetibles y me quedo para siempre con ese Joe, pletórico y vibrante, triste y feroz. Hablar de versiones de una canción de los Beatles es ocioso, cada uno de sus éxitos ha sido, es y será cantado por multitud de músicos, muchos por chupar del tirón comercial que aún tienen y algunos por saber ver el valor de las canciones, pero ESTA es la versión que quería comentar.
STARWAY TO HEAVEN. Algún lector pensará que me he chalado de repente, poner una versión de un tema de los dioses "zepelinos" como remarcable!!! Y lo cierto es que es la única que merece la pena y de manos de un héroe personal que jamás he podido compartir en las diferentes casas en las que he vivido. Frank Zappa es el culpable de todo ello y uno de los pocos capaces de acometer una herejía semejante. Led Zeppelin es una de las mejores bandas de Rock de todos los tiempos y tienen el respeto de todo el mundo y la admiración de millones y millones de amantes de la música de múltiples extracciones culturales, son una referencia artística de las dos décadas finales del siglo XX y cuando de habla de ellos uno está tentado de ponerse de pie. Son muy grandes y con sus canciones no se juega (a pesar de algunos insensatos que lo han hecho con un resultado desastroso). Pero Frank Vincent Zappa no es un artista cualquiera, estoy hablando de un músico excepcional con un extraordinario talento como compositor, que fue un brillantísimo guitarrista y con un desmesurado sentido del humor.
La pareja de monstruos del Rock y el chico simpático que se ríe de todo. Musica de músicos
La combinación de esas tres cualidades generó una prolífica carrera con más de ochenta discos muy buenos durante algo más de treinta años, en mi discografía los tengo etiquetados en el género Rock pero es imposible encuadrar a ese genio desde ningún punto de vista, el Rock, el Jazz, Contemporánea, Blues y Clásica se encuentran con mayor o menor profusión en sus discos, en el doble en directo que contiene este fantástico cover, el The best band you never heard in your life (1991) nos podemos encontrar a Clapton (Sunshine of your love), a Nino Rota (Godfather II) o el tema de Bonanza por poner tres ejemplos. Irreverente, ocurrente e independiente, el músico que durante muchos años se presentó como candidato a la presidencia de los USA es alguien al que amas o detestas, pero jamás te será indiferente. Su versión es típica de su visión de la vida y de la música, a ratos chistosa, a ratos potente, a ratos descarada y en todo momento un pedazo de pieza que fascina, consigue que te olvides del sonido de la guitarra de Page para que disfrutes de la suya y eso es lo que le da méritos para encontrarse aquí. Siempre tengo la sensación de que no escucho a Zappa todo lo que debería pero MiMaría lo considera casposo y cada vez que suena me mira asombrada de que pueda gustarme algo así, y como tengo la sana costumbre de llevarme bien con ella no suena casi nunca en casa, no obstante algún día habrá en este blog una entrada exclusiva de Frank, le pese a quien le pese.
La portada española
BROWN SUGAR. ¿Por qué me gustarán tanto las conversiones en balada de temas poderosos?. Cuando hablamos de esta canción estamos visitando uno de los mejores discos de una banda mítica donde las haya, si el Rock tiene unos iconos universales no son otros que los Stones, la banda de Keith Richards, donde canta un tal Jagger, personifica como ninguna otra la esencia del sex, and drugs and rock and roll, la rebeldía permanente y el descontrol. It's only rock and roll but I liked. El tema abre el Sticky fingers (1971) y lo sitúa en un nivel que no decae en todo el disco, su versión del Delta blues de McDowell y Davis, You gotta move es estremecedora y Sister morphine (censuarada en la edición española del franquismo, igual que la portada de Warhol) soberbia, un disco referencial que se abre con esa obra maestra que nos habla de la perturbadora atracción que provoca una belleza negra sureña y que Jagger canta de manera tan viciosa como sabe.
El "paquete" pringoso que se censuró
Pero estamos en una entrada que glosa versiones que amo y la de esta canción está en el catálogo del soberbio Ryan Adams (por favor, no es Brian, ese es un baboso baladista, que solo cabe como recurso Pachanga en momentos no inspirados), el cantante ya ha aparecido alguna vez en este blog porque le tengo mucha consideración y podría salir más en breve si cumpliera con el ritual blogero, que no voy a cumplir, de hacer una entrada con los mejores discos del año, su Ashes and fire (2011) es uno de los mejores discos que he escuchado este año. El cantautor no es muy aficionado a versionar, es un gran escritor de canciones y de ellas se nutre, pero el tema de los Stones le tienta y lo interpreta en directo, yo lo conozco del bootleg Live in Amsterdam (2002) donde se despacha con una sentida y quejumbrosa recreación del amor imposible por la chica. la voz de Ryan es perfecta para ello y nos destripa sin solución. Una combinación preciosa, los gamberros cantados por el perdido Adams.
El post podría acabar aquí, ya he comentado los covers que me apetecía, huelga decir que la lista de los que tengo en la cabeza que también podrían haber entrado cuatriplica sin esfuerzo el numero de reseñados. Pero no puedo cerrar sin destacar que el Cover se ha convertido desde hace mucho en un género de discos en forma de homenaje, cojo las canciones de un famoso, llamo a los artistas de mi discográfica, les monto unas sesioncitas de estudio y tengo un disco barato que seguro que vende.
El poeta dando aleluyas, el resto de artistas disfrutando
La lista de artistas que tiene uno es eterna, desde los Beatles a Sabina están casi todos, la mayoría son trabajos hechos sin el mínimo de atención que merece el autor versioneado y es ocioso glosarlos.
Me limitaré a destacar el caso del cantautor Cohen porque tiene cuatro diferentes y todos muy buenos, donde la admiración de los músicos que participan por el autor se palpa en cada track, ya he comentado en el párrafo de Hallellujah la admiración que el canadiense despierta entre sus compañeros de profesión. Cohen covered (2007), I'm your fan (1991), Tower of song (1995) y Tribute - I'm your man (2006), en ellos más de sesenta músicos destilando respeto y oficio, cantando temas que aman y que en muchos casos interpretan en directo de forma habitual. Una maravilla de pack.
Finalmente traigo una aportación de Antonio, que ya "nos" descubrió las Lullabies, no hace mucho me recomendó Playing for change. Esta denominación corresponde a un proyecto de otro productor (como Erik) que quiere financiar el proyecto solidario de su fundación, para la construcción de escuelas en  países subdesarrollados y que se basa en salir a la calle y grabar las versiones de temas famosos de anónimos viandantes.
El logo de Playing for change
O sea, un disco puro de covers y dos, ya van por el segundo, maravillas de frescura y afinidad con la pieza interpretada. El repertorio incluye el estándar Stand by me, temas de Marley, Peter Gabriel, Dylan o Lennon, y el nivel de lo grabado es excelente. Sorprende la enorme calidad de algunos vocalistas Existen versiones en disco y en DVD y lo recomiendo doblemente, por el impulso que los inspira y por la calidad del trabajo.
Diciembre prosigue su marcha y ya me he quitado de encima la "obligación de hacer una lista resumen". Lo he hecho en el convencimiento de que cada vez que un tema pasa de una garganta a otra existe la posibilidad de que surja la magia, he intentado recoger algunas de estas ocasiones en las que sucede.